martes, 25 de enero de 2011

Confieso

Soy adicta al chocolate. Y creo que, en este caso, confesarlo no va a ser el primer paso para dejarlo. Quizás tenga una explicación psicológica de ésas en las que se fundamenta casi todo y que están estrechamente vinculadas a la infancia. 

La mía sería que mi madre nunca compraba Nocilla. Pero yo me las ingeniaba para conseguir mi dosis. El truco era, cada tarde, ir a buscar, rauda y veloz, a mi amiga Mary Carmen. Ella siempre merendaba un bocadillo de Nocilla.

Así, su madre me preguntaba '¿Has merendado?' y mi respuesta, día sí y día también, era la misma: 'No, no merendé'. Nunca valoré lo que aquella mujer podía pensar de mi madre... Yo conseguía mi ansiado bocadillo -después de haber engullido anteriormente uno, seguramente de chorizo con mantequilla, que tampoco estaba nada mal-. He de confesar que en las ocasiones más especiales mi madre no compraba Nocilla pero sí la preparaba con mucho cariño, leche, cacao, avellanas y azúcar.


Empezaré a enumerar mis deseos 'prohibidos'.


Chocolate puro de Valor por el que cada madrugada hago un parón en mis sueños y me levanto a por una onza (o dos). Lacasitos y también Kinder Bueno (ummm, fue mi regalo favorito en Nochebuena...).




 (© Foto Chocolates Lacasa)


Pero hay más. Como los bombones de Fauchon (www.fauchon.com), delicados y con una presentación tan exquisita como el continente. 








(© Fotos Fauchon)

Y los de Chocolate Organiko (www.chocolateorganiko.es) elaborados artesanalmente a partir de habas de cacao trinitario 100% ecológicas procedentes de la República Dominicana e islas del Caribe. 




(© Foto Chocolate Organiko)


¿Cuándo abrirá Delishop (www.delishop.esen Madrid? Afortunadamente siempre nos queda su tienda on line y todas sus especialidades...







(© Fotos Delishop)


Me gusta incluso en forma de infusión, como el Choco Aztec Spice de YogiTea (www.yogitea.eu). Dulce incluso sin azúcar, orgánico y apetecible en todo momento. 



En compañía... Chocolate corporal Shunga (www.shungacosmeticaerotica.com), lo difícil es terminar el juego. 


Y sobre todo me apasionan las perdices, judías y bonito al cacao de mi madre. Creo que pronto la visitaré. 


¿A quién no le gusta el chocolate?

martes, 18 de enero de 2011

Conde Duque ¿Le Marais madrileño?

Vivo en Chamberí pero no me importaría hacerlo en Conde Duque. Y como María, poder comer patatas fritas y mejillones en una terracita llena de plantas y, claro, en los meses que no florecen tener las de Elisabeth Blumen cerca. 

Sí, me gusta. Quizás por su encanto comercial, artístico y vital, en definitiva. El que tiene y, según anuncian, crece día a día; tanto que, para muchos, está llamado a convertirse en Le Marais madrileño.

Como muestra, el Museo ABC de Dibujo e Ilustración (Amaniel 29-31. www.museoabc.es). Novísimo aunque todavía sin alma ni mucho carácter; ya los tendrá, eso se consigue, seamos justos, con el paso del tiempo, los roces en las paredes ahora tan blancas y el ruido, impresiones y miradas de los visitantes.





(© Foto: Museo ABC)

Justo al lado, Pilar sonríe. Lo hace desde el interior de Pigocha (Amaniel, 29. www.pigocha.com). Es una tienda delicada; un espacio en el que aquello de ‘menos es más’ cobra más sentido que en ningún otro lugar. Naïf, romántica y única como la moda y complementos que reúne.

Para ellos, varias direcciones. Véase Sportivo (Conde Duque, 20), Mini (Limón, 24) y  Duke (Conde Duque, 28). Las tres fundadas por los socios del Grupo Sportivo (www.gruposportivo.com), quienes hace más de una década adivinaron el potencial del barrio. Y ahí siguen, vendiendo singularidad y exclusividad a los clientes más inconformistas.




(© Foto: Grupo Sportivo)

Si viviera en Conde Duque, día sí y día también, visitaría la Galería Blanca Berlín (Limón, 28 – Plaza Guardias de Corps. www.blancaberlingaleria.com) y quizás comenzara a coleccionar fotografía. Diáfana y accesible en todos los sentidos, está especializada en pequeño formato. Series únicas, sí, pero no a precios desorbitados. En suma, un gran atractivo para amantes de las imágenes más insospechadas. 

Sigo creyendo que si hay buenas sensaciones, ésas son las que despiertan los libros. Desde los antiguos, raros y agotados de estudio y aplicación de las ciencias de Hallazgo (Limón, 30) a los de economía de Ecobook (Calle del Cristo, 3).  
  
Mientras ha enmudecido el patio central de Conde Duque y a la espera de que, ojalá, recupere todo el esplendor de los Veranos de la Villa, busco el sonido de Radio City (Plaza Guardias de Corps, 1. www.radiocitydiscos.com). Encantador su pequeño neón, fascinante su selección de grandes del rock.

¿Otra razón para mudarme? Terrazas como la de La Taberna de Corps (Plaza de Corps, 1), convertida por derecho propio en un clásico. Así los camareros podrían reconocerme cuando pidiera un Martini con hielo cualquier mediodía soleado de invierno.

Sin terraza pero con muchas cositas ricas que tomar y acompañar de vinitos y, llegados a la sobremesa, gin tónics. Es Miss Limones (Limón, 12), obra de Mabel, que dejó el mundo de las discográficas para adentrarse en otro, sinceramente, más suculento.






De aquí a Tempo (Duque de Osuna, 8. www.tempoclub.net), gran referencia en la escena musical y nocturna además de uno de mis primeros hallazgos cuando decidí que Madrid sería por un largo tiempo el escenario de mis sueños. 




(© Foto: Tempo)

Algún día viviré en Le Marais sin cruzar la frontera francesa. Y entonces, os invitaré a mi terraza. 

lunes, 10 de enero de 2011

Belleza caprichosa

Con frecuencia envidio a nuestros vecinos franceses. Y también a los holandeses, belgas, alemanes... El motivo es realmente anodino. Pero les envidio.

Para ellos las flores son parte de la cotidianidad. De la que invade casas, lugares de trabajo y geografía urbana casi, casi de principio a fin. Para nosotros, sin embargo, parecen un artículo de lujo y esperamos a ocasiones especiales para adquirirlas, regalarlas y admirarlas.

Me gustaría creer que me equivoco. Quizás, porque es cierto que en Madrid, junto a las floristerías de toda la vida, existen direcciones en las que su belleza, caprichosa y efímera, huele, además, de maravilla.

Vailima. Jardín de té y flores. (Padilla, 3. www.jardindeteyflores.com). En un patio semioculto, como si de un rincón de otra ciudad se tratara, se esconde para deleite de los buscadores de raras perlas esta tienda de té y flores. 



Sencillamente increíble. Como las cestas de regalo que combinan, por ejemplo, velas con olor a bebé, limpito y recién nacido, y flores naturales.



(© Fotos: Vailima)

Elisabeth Blumen. Flores y cosas. (Conde Duque, 5. www.elisabethblumen.com). Romántica e indispensable para encontrar flores y plantas, naturales y preciosas. 







Junto a láminas, libros de botánica, jaboncitos así como la simpatía y delicadeza de su dueña, Isabel. 





(© Fotos: Elisabeth Blumen)

Au nom de la rose (www.aunomdelarose.es), conocíamos su tienda de Bravo Murillo, 11, y acaba de inaugurar un pequeño espacio en la entrada del Mercado de la Paz, en Ayala, 28. Rosas de todos los colores, aromas y procedencias.




(© Fotos: Au Nom de la Rose) 

Y confituras, siropes, chocolates, velas y perfumes con su esencia.


Dos últimas propuestas: las geniales obras de arte que Roger realiza en De olor. Flores y escenas (San Andrés, 12) y las creaciones de Ad Hoc & Vinca per Vinca (León, 11).