domingo, 26 de junio de 2011

De vuelta

Regreso del paraíso.

Y para describirlo, Anabel, reconozco que tu modelo de listas es muy bueno (http://chicalistas.lacoctelera.net).

La mía es sobre las razones que convierten Cádiz y, especialmente, Zahara de los Atunes, en eso, en el paraíso.

1.- Porque desde mi habitación, en el Hotel Cortijo de Zahara (www.elcortijodezahara.com), he visto siete atardeceres mágicos y el rumor del mar ha mecido mi sueño.




2.- Por el placer de comenzar el día corriendo hasta el faro de Camarinal y dejar que el sudor se evaporara bajo los rayos de sol.




3.- Porque justo enfrente está otro paraíso, Marruecos, al que volvería ahora mismo.

4.- Por el lujo de practicar reiki; cada día y bajo un árbol de bellas flores amarillas cuyo nombre no llegué a adivinar.




(© Fotos Cardamomo y clavo)

5.- Porque he descubierto Albedrío (www.albedrio.es) y he soñado con celebrar -y eso que nunca lo hago- la próxima Noche Vieja reservando una de sus mesas.


6.- Por el sumo placer de visitar, de nuevo, Aponiente (http://aponiente.com/), con un equipo tan, tan grande como el que forman Ángel, Juan Luis, José Antonio, Juan... Gracias, chicos, porque la inmersión en los sabores marinos nos dejó sin palabras. Fascinante de principio a fin. 





(© Foto Aponiente)

7.- Porque cuando se respira profundamente frente al mar, todo pasa. Y sin buscarlo, llega el sonido de esa canción:


Calma todo, está en calma
Deja que el beso dure, deja que el tiempo cure
Deja que el alma tenga la misma edad que la edad del cielo

Drexler, siempre. 

8.- Por la tortura y el placer -a partes iguales- que ha supuesto conocer a Paqui y sus curas de ayurveda

9.- Por libros tan especiales como La casa de papel; Sukkwan Island; Bartebly, el escribiente; Los enamoramientos; Entre limones y, sin duda, Una vez más, nadie me echa de menos, de David Moralejo (http://davidmoralejo.blogspot.com/ http://bon-vivant.blogs.elle.es/). 

10.- Porque regresé hace unas horas y ya sueño con volver... 

miércoles, 15 de junio de 2011

Amar la trama...

El pasado verano, Nacho y yo subimos a su furgoneta pensando que quizás nuestra meta fuera Ámsterdam. Con nosotros, las bicicletas, los tomates traídos del huerto esa misma mañana, cervezas frías y muchos libros.

Y llegamos a la ciudad de los canales, sí, pero pasando por mil y un lugares de Francia, Bélgica y Holanda, y dejando de lado otros muchos. Deteniéndonos ante paisajes que nos dejaron sin palabras y marchando de otros. Porque viajar en furgoneta es libertad.

Lo es para pasar horas frente al mar comiendo un bocadillo de salchichas y despedir el día con un buen vino imaginando una vida amable en ese pueblo tan parecido a la Arcadia feliz. 

Es, además, libertad para elegir dónde dormir y, en muchos casos, con las vistas que quieres contemplar al abrir los ojos o mientras desayunas.

Y sí, también supone salir despavorido de lugares recomendados en mil y una guías. Nosotros hubiésemos huido de Mont Saint-Michel pero no lo hicimos: encontramos una maravillosa arboleda...

Regresamos en bicicleta, por una senda paralela. Después, en el momento en el que el sol se escondía y el mar rodeaba ese monte con una arquitectura onírica, regresé corriendo. Y he de confesar, y confieso, que enmudecí ante la luz y la belleza de la silueta de su abadía. 

Tras la ducha heladora, suspiré: ‘Esto es algo muy parecido a la felicidad’. 

Como viajar en furgoneta. Y pienso en Cádiz. 

miércoles, 8 de junio de 2011

Pero qué rico

Me encanta desayunar.

Hacerlo al sol, como sucedía en Marruecos, ante la gran duna. Auténticos banquetes de olivas negras, pan, quesitos y, por supuesto, Nescafé.

Quitarme la pereza mientras contemplo la plaza, en mi refugio, en Soria. Mientras, mi padre me habla, me mira. Hasta que yo le digo: 'Papá, quieres parar ya'. Y contesta: 'Tata, tengo que mirarte para luego, cuando no estás, acordarme de ti'.

Me encanta hacerlo en los hoteles, sobre todo cuando hay tantos bocados salados. Y siempre que estoy de viaje... como esa gran rebanada de pan, mantequilla y mermelada de Santiago de Compostela, a unos pasos del mercado. En 'el camino' también era maravilloso... qué suerte que pronto volveré.

Todo esto me recuerda que quiero desayunar en La Mojigata (Lope de Vega, 7. www.lamojigatacafe.es).


Pronto, muy pronto. Porque cené una crema de berenjenas maravillosa, un roast beef espectacular y unas fresas con chocolate blanco caliente, que comería día sí y día, también.

Así que sueño con los panes, dulces y delicias que cocina su dueña, Natalia.






 (© Fotos La Mojigata)

Pronto desayuno... mañana.

miércoles, 1 de junio de 2011

Me cuesta

Estudié literatura y poesía. No solía disfrutar con la lectura de versos. 
Creía que debía descubrir grandes mensajes, cifrados, complejos.
Y me cuesta, todavía. Pero ha llegado a mis manos un librito, bello: 
El pájaro diamante. 




(© Foto Rocío Álvarez Albizuri)


Apareció en mi buzón -me encanta que me lleguen libros-. En esta ocasión se lo debo a Rocío Álvarez Albizuri (www.rocioalvarezalbizuri.com), su autora. Ella me conoció gracias a este trabajo, el de periodista, que me permite encontrar a personas geniales. A veces nunca conozco sus rostros pero sí su esencia -la mejor parte-.

Me gusta este pájaro. Porque son versos en torno a lo que vivimos en cualquier momento, ahora mismo también. No es preciso pensar en un sentido oculto. Son amor, vida, sábados, sensaciones...

Rocío dedica su poemario a varias personas y a El Camino, que a mí me cambió.

Gracias, Rocío, sigo leyendo tus versos.

Esperaré en tus ojos,
de puntillas,
vigilando los códigos del cielo,
perpetuando los instantes que ya no existen.