jueves, 25 de agosto de 2011

Esas pequeñas cosas

Hablé de los seres que habitaron en el pantano de mi infancia, en Soria. Y allí he regresado.

Mediados de agosto y sin plan. Las excusas perfectas para aceptar el más cercano, sin aeropuertos ni kilómetros por delante. Y ha sido como debe ser esta estación del año: inolvidable. Como cuando éramos pequeños y al terminar junio, y dejar de sacar punta a los lápices, daba comienzo ese periodo en el que, sin duda, podía suceder todo.

Y como cuando éramos niños han sido días de desayunos de Cola Cao frío, con esas burbujitas taaan ricas. De meriendas de chocolate y pan, caligrafía, dictados y siestas obligadas. Como entonces, esta vez tampoco han colado. Pero también de rodillas marcadas por no subir a la superficie por la escalera de la piscina y sí por el bordillo. De tirarse en bomba, una y otra vez.

De picaduras de mosquitos, aperitivo improvisado en la parte de atrás de casa, allí donde está la sombra, y de atardeceres y cielos que enmudecen.

Pero también ha sido un verano de despedidas. De saber, una vez más aunque luego a menudo se olvide, que esta vida hay que exprimirla.

Gracias, Claudia.

lunes, 8 de agosto de 2011

Días intensivos

Cuando trabajas en agosto y sucede en una ciudad como Madrid, cabe la posibilidad de disfrutar de la llamada jornada intensiva, al menos, de dos formas.

Una: entregarse a esas siestas cuya consecuencia inmediata son noches en vela en la cama, escuchando el sonido de algún mosquito que se coló en la habitación, o en cualquier terraza de la geografía urbana.

Dos: echarse a la calle pese al calor (que este año llega y se va por arte de birlibirloque) e iniciar una ruta que lleva de un museo a otro, de una exposición a otra.

Yo me quedo con la segunda.

Fundamental, pese al elevado número de público y consiguiente ruido en la sala. Es la muestra de Antonio López en el  Museo Thyssen (Pº del Prado, 8. www.museothyssen.org). Son fascinantes sus retratos de la majestuosa y sencillamente rutinaria ciudad que habitamos, e impresionantes otras obras como Nevera nueva, pura cotidianidad sin trazos definidos. En directo emociona, y mucho. 


Sumamente reales y, sin embargo, parecen fotogramas de esas películas pertenecientes a otras épocas. Con sus personajes, claro está, que adoptan el papel que dicta el guión. 


Son las fotografías de Cristina García Rodero, en la Sala Picasso del Círculo de Bellas Artes (Alcalá, 42http://www.circulodebellasartes.com/). Su título lo dice todo: Transtempo. La primera española miembro de Magnun propone un recorrido visual por las tradiciones y vidas de la Galicia más inusual. De visita obligada...


Y reveladora es la colección de instantáneas de Eugène Atget reunidas en la Fundación Mapfre (Pº de Recoletos, 23. www.mapfre.com). Suponen un experimento con ese don a veces tan ansiado como el de la ubicuidad. 


Y es que sin moverse de la sala, caminando tan sólo los pasos que distan de una fotografía a otra, te trasladas al viejo París. Ése que, dicen, fue y sigue siendo realmente bello; yo todavía no lo visité, pero en esta tarde de agosto, en la que exprimo un día intensivo, lo recorrí e incluso me encontré con el protagonista de Midnight in París


Sí, ahí estaba la Escalinata de la Iglesia de Saint Etienne du Mont y Rue de la Montagne Sainte, que Atget fotografió en 1903 y en la que el personaje de Woody Allen esperaba sus mejores noches... 

lunes, 1 de agosto de 2011

Pececitos

Durante mis veranos en Soria, me bañaba en el pantano. Entre barro y sanguijuelas, para ser más exactos. Y al salir del agua, no había gritos cuando algún que otro bichito succionaba nuestra sangre. No es lo mismo, lo sé, pero ha vuelto ese recuerdo porque no he sido capaz.

No he podido sumergir mis pies y dejar que los hambrientos peces garra rufa limpiaran y exfoliaran mi piel.

No he sido capaz pese a que dos clientas me dijeran que el tratamiento de ictioterapia resulta relajante. Así que me quedé con la manicura y el esmalte de essie en Solana & Rojano (Serrano, 56. http://www.solanayrojano.com/).

Y es que ahora se multiplican los salones al estilo neoyorquino, ciudad en la que mires dónde mires, hay un 'nail's spa'. Como prueba, Mi Calle de NY (Barquillo, 39. http://www.micalleny.com/) e incluso espacios como El Uno de Molina (María de Molina, 1. http://www.elunolounge.com/) en el que...



(© Foto El Uno de Molina)


tomar una copa -porque se trata de un bar- pero también disfrutar de la manicura de forma gratuita. La cita es cada martes a partir de las 19.00 horas. Y los jueves, a la misma hora y por cada cóctel o combinado, una sesión de maquillaje personalizada de la mano de la firma de cosméticos Sephora.

Sin moverme de casa, navego por http://www.jcapotecari.com/y elijo color entre la paleta de Deborah Lippmann:

Y eso que a los hombres, apunta Anabel Vázquez en su radar de Vanity Fair (http://blogs.revistavanityfair.es/radar/2011/04/09/manicura-declaracion-de-principios/), les gusta que nos pintemos las uñas de los pies pero no las de las manos... Secundo sus palabras: ¡Chicos, os aguantáis!