miércoles, 28 de septiembre de 2011

De plaza en plaza

A Nadine le gustan las plazas y, sobre todo, las cosas bonitas. Como a mí, así que me he convertido en su amantísima seguidora. 

La descubrí en la plaza de San Ildefonso, donde sigue su tienda Nest (Plaza San Ildefonso, 3. Madrid. www.nest-boutique.com) y a la que acude cada mañana o tarde. Y es que Nadine pasa la vida de plaza en plaza...

Ahora en otra con tanto encanto como la del Dos de Mayo. Es Baby Nest también en el número tres y con un leitmotiv diferente: los niños. Pero el objetivo es idéntico: reunir bellos objetos con los que dar las gracias, decir te quiero o ganarse un beso. ¡¡Y los de los pequeños realmente saben bien!!


Es un espacio de ensueño en el que ellos se sienten de cine y los mayores desean llevarse todo ¡¡para jugar, claro!!. Porque la mayoría de los artículos despiertan una sonrisa y ese pellizquito de melancolía que devuelve a la infancia.



El precio, como en la tienda mayor, es una de las principales bazas. Desde un 1,50 euros se puede adquirir un juguete como los pájaros de agua, silbatos... Por poco más, otros tan inocentes y necesarios como el yo-yo, el saltador, el dominó, las canicas o las cometas.  

A las niñas que ya apuntan maneras coquetas, les fascinan los monederos, coleteros y otros complementos como pulseras o fantásticas bolsas para llevar la merienda, la ropita, etc. 


(© Fotos Baby Nest)

Para que todos, ellas y ellos, despierten su lado más creativo, juegos de origami, para pintar con los dedos, etc. Como en el otro establecimiento, es importante el apartado de papelería. Son cuadernos, postales, pegatinas, sellos, etc. Así como libros, muchos libros en inglés, de papel y en forma de imanes, para todas las edades. Y para que nunca olviden las grandes fiestas de su niñez: invitaciones, banderitas, platos, vasos, velas, servilletas… ¡De ensueño! 

Como Nadine, adoro las plazas -con mucha vida- y las cosas bonitas.

domingo, 18 de septiembre de 2011

Lecturas que quedan

Olvidé el argumento de la mayoría de los libros que leí. Pero sé que algunos títulos fueron fundamentales. Y quiero creer que, aunque no recuerde el argumento, siguen siéndolo.

Hoy escuché a alguien llamar a su perro: "¡Gilbert, Gilbert!". Y volvió a mi memoria la historia de ¿A quién ama Gilbert Grape? Primero leí el libro y luego -raro en mí dada mi poca afición cinematográfica- vi la película protagonizada por tres jovencísimos Johnny Deep, Juliette Lewis y Leonardo DiCaprio.

Era triste, quitaba las ganas de comer durante un tiempo, pero bella en el fondo.

No ha sido preciso que nadie llamará a su gato, "Charlie, vamos, Charlie, ven", para que recordará otro gran libro. Charlie y la fábrica de chocolate, de Roald Dahl, cuyo descubrimiento debo a una maestra de mi infancia que hizo que lo leyéramos en voz alta. Cada tarde, un capítulo.

Precisamente, cuando fue llevada al cine, también contaba con Deep. Y a mí me defraudó... así que me quedo con la imagen que yo tenía del ascensor de cristal.

La lista de libros es interminable. Tanto que elegiré uno, aquel que leí un día de fiebre que me salté las clases del instituto: Cien años de soledad. Difícil recordar las aventuras y desventuras de los Buendía en su onírico Macondo.

Me gustan las lecturas que se olvidan pero que quedan.

lunes, 12 de septiembre de 2011

De malvas y macarrones

Nula. Cuando era pequeña no tenía ningún tipo de habilidad en Plástica. Creo que incluso suspendí en una ocasión. Y en otra, en la misma evaluación, Religión y Educación física; esta última, eso sí, porque no soportaba al profesor y me negué a saltar el potro.

Tan nula que lo máximo que sabía hacer era collares con hilo y macarrones o con las semillas de las malvas. Por ello, admiro la belleza y magia que algunos creadores imprimen a sus obras. Y no hablo de grandes esculturas o lienzos y sí de complementos, pequeñas joyitas.

Precisamente, inauguré este blog haciendo mención a tres de estas geniales artistas: Ana, Almudena y Lola. Pasados estos meses vuelvo al trabajo de la última: el alma de Oliphant (Santa Teresa, 7. http://www.oliphant.es/).


Un gatito de la suerte de su penúltima colección adorna mi muñeca izquierda y ahora se atreve con las libélulas. Y este insecto me fascina desde que observaba su color -rojo, naranja o azul-violeta irisado- volando sobre la manzanilla, el romero y el agua del pantano de mi infancia. 


Junto a otros de su especie, protagoniza la colección que Lola, enamorada de la botánica y las ciencias naturales, presenta. Su nombre es Coleoptela





(© Fotos: Oliphant)


Afortunadamente nunca temí a los bichitos... Ni siquiera a la cucaracha muerta el otro día en mi baño.

lunes, 5 de septiembre de 2011

Más desayunos, ¡¡por favor!!

Dije que me gustaba desayunar. Me fascina, tanto que puedo pasar sin comer o cenar pero me derrito ante un buen festín matinal. Preparado con amor y buena cía, delirio asegurado...

En estos días he descubierto un lugar increíble, adorable... Es Mamá Framboise (Fernando VI, 26. www.mamaframboise.com), genial proyecto del también adorable Ángel.



Creció al calor del horno, entre el reconfortante aroma y el crujiente sabor del pan. Pronto, en la panadería de su padre, en el municipio toledano de Torrijos, soñó con mantequilla y delicada bollería francesa. Ahora, amasa, hornea y espolvorea azúcar sobre las exquisitas especialidades de su primera pastelería y saloncito de té. 





Para deleite de todos, 15 tartaletas de sabores diferentes, cruasanes –imposibles de olvidar-, magdalenas, bizcochos de cacao o limón… En definitiva, sabores limpios, masas madre y, por supuesto, mucho mimo y dulzura en la elaboración.



(© Fotos Mama Framboise) 

La tostada de brioche hace enmudecer... Umm, ¡qué bueno!