miércoles, 25 de junio de 2014

Palosanto y su ventana

Pensé que tenía dos hermanos, pero resulta que tengo tres:

Nacho.

Pablo.

Y Edi.

Él es mi hermano colombiano, que llegó sin lazos de sangre, que apareció en mi primer Camino de Santiago. Junto a él seguí las flechas amarillas en 2009, lloré mis ampollas y otras cuitas peregrinas. 




Con él, y con Nacho, al acabar cada etapa disfruté de ese gran placer llamado Estrella de Galicia. Con él pensé que moría de la risa en plena madrugada calurosa, en un bosque, al oírle hablar inglés. 'Pero rubia, no te rías, que no sé cómo se dice'. Tantas risas, tantos kilómetros y, por mi parte, muchas lágrimas.  

Ha pasado el tiempo, y los dos hemos dado alguna vuelta vital y profesional. Por eso, me emociona hablar de su bar-restaurantito. Se llama Palosanto y tiene muy buena energía. Empieza a acumularla porque acaba de abrir, pero llegará mucha, mucha más gracias al cariño que él y su equipo le ponen y también, cómo no, a la que aportarán los clientes.







Palosanto es bonito, tiene una ventana-puerta y en ella hay una mesa, que es mi favorita. 





Estos días de atrás, he pasado más de un ratito viendo que en Madrid, como dice mi amor, 'siempre es carnaval'. Siempre es esa maravillosa ciudad en la que me cruzo, todavía, con rostros conocidos. 

Edi presume de terraza, la más grande de la Plaza de Chueca, pero no quiere ser solo eso: la terraza de las cañas. Desea que Palosanto sea conocido como un coqueto restaurante en el que se como rico, sin complicaciones pero muy rico. Y que suceda así cuando los días de frío no traigan ganas de terraza y sí de calorcito, dentro. 

Adoro su pizza, me divierte el 'pancook' de langostinos y curry, que está, efectivamente, para chuparse los dedos.




(© Fotos Palosanto)


Son buenísimos esos langostinos con crema de queso, las alitas de pollo...  

Pero lo mejor es que vayáis y conozcáis a mi hermano. 

Os espera en el número 8 de la Plaza de Chueca, junto a esa maravillosa tienda llamada L'Habilleur.

Disfrutemos de la semana y busquemos lugares bonitos, tanto como Palosanto

lunes, 9 de junio de 2014

Federica y su patio

Hay personas que anuncian lo que será moda. Ellas, que no son demasiadas, van por delante del resto. Siempre he pensado que Federica Barbaranelli pertenece a dicha categoría. Fruto de buen gusto, es ese patio ajardinado que se llama Federica&Co (Hermosilla, 16. Madrid. www.federicaandco.com).




También sabe levantarse tras una caída. El pasado 25 de marzo, horas antes de celebrar un mercadillo gastronómico, se incendió el espacio. Apenas unas semanas después, reinaugura; y a su propuesta no le falta encanto. 




En esta etapa, además, retoma con mucha ilusión los cursos de cocina. Le apasiona reunir gente enamorada de la buena mesa y compartir los trucos más sabrosos. En sus clases, precisamente, se degustarán las verduras del nuevo huerto. Tomates, lechugas, pepinos... solo queda que crezcan. 

El jardín cobra más protagonismo y en él se contemplan las piezas traídas de Francia. Ésas que luego todo el mundo trajo y comercializó... Al principio de estas líneas hablaba de quienes adelantan las modas, pues eso.




Le acompañan y comparten espacio, que de eso se trata, Mimoki y sus bonitos tocados; los diseños femeninos de Yellow&Stone, Le Circus y Le Coquette. 




También los complementos de Living International, las colección para niños de Luna de Plata, los artículos de decoración de 98&Yu y las flores de Savia Bruta.




(© Fotos Federica&Co)


Renovado, rebonito. Me gusta que Federica&Co siga siendo ese precioso patio al que yo vuelvo cuando visito mi antigua ciudad, Madrid. 

lunes, 2 de junio de 2014

Esto es una piscinACA

Cuando digo que nuestro viaje de novios terminó en Benidorm todo el mundo parpadea repetidamente y no sabe qué decir.

Sí, en Benidorm ¿y qué?

Bueno, a unos kilómetros de allí, pero a la distancia justa para admirar su skyline. Porque lo tiene y, a mí que los rascacielos me dejan sin palabras, esta silueta justo frente al mar, me fascinó.

Nuestro viaje de novios tuvo como parada final el Hotel Asia Gardens (www.asiagardens.es).

Es un jardín botánico con hotel incluido. Sus dimensiones son tan grandes que no pude apartarme del mapa y, aún así, me perdí. Pero hacerlo dentro de tanta vegetación fue un gusto.

El spa... maravilloso, cierto, pero si de algo no puedo olvidarme es de esa piscinACA.




Sí, así escrito. Con esas letras, las nueve, y las últimas en mayúsculas. Porque tenía el agua templada, cristalina y con la profundidad adecuada. Yo debí salir cuando mis manos y mis pies no admitían más arrugas.

En Asia Gardens existen más piscinas en las que sumergirse ya que el agua es uno de los motores de este maravilloso hotel. Es vida para las plantas y los peces que en él habitan, y recreo para los huéspedes. Hay más, como digo, y en algunas no está permitida la entrada de niños (¡BIEN!).



(© Fotos Asia Gardens)

No es preciso viajar a Asia si no se tiene tiempo o dinero. Basta con meter moneditas en una hucha y reservar un fin de semana a unos kilómetros de Benidorm. 

La escapada merece la pena... Si volviera a casarme tengo claro dónde terminaría mi viaje de novios.