viernes, 31 de diciembre de 2010

Reconciliación

A veces sucede que te enfadas con la ciudad. No la soportas y sufres, a modo de esquizofrenia, accesos escapistas a la Arcadia feliz donde cultivar tomates que sepan a tomate; a otra desconocida y vibrante capital -¿quizás Nueva York donde protagonizar una excitante vida?-; o a la playa donde, sencillamente, dejarse mecer por el sonido, aroma y presencia de las olas.

Yo nací en Madrid pero me llevaron, precisamente, en busca de esa Arcadia... En algún momento de mi adolescencia supe que volvería. Y así fue. Sigo exprimiendo esta bella capital cada día, pero confieso que, ocasionalmente y como a la mayoría, me asaltan dichos brotes. Cuando sucede, me acerco a determinados lugares y todo se calma. Ellos me reconcilian.

La azotea del Círculo de Bellas Artes (Alcalá, 42 http://www.circulodebellasartes.com/). Magnífica atalaya desde la que se divisa esa inmensidad que, a veces, atrapa, ahoga, y otras, seduce, fascina. Abre todos los días de 11 a 19 horas. Pero, además, hay citas ineludibles como el programa Jazz en el Círculo y Las Noches Bárbaras, que cada 23 de junio celebran la llegada del verano y que suponen una gran oportunidad para recargarse de energía, desechar la negativa y admirar las estrellas que caen sobre los tejados. (¿Recuerdas Joan?)



(© Foto: Eva Sala/ Círculo de Bellas Artes)


Oxígeno, cierto que falta de vez en cuando. Pero tener una visión panorámica de la urbe procura una grata sensación que devuelve el aire. O lo quita. Porque la belleza que se admira desde el Cerro del Tío Pío, popularmente conocido como el Parque de las Siete Tetas, es única. Se encuentra junto al parque de bomberos desde cuya azotea Antonio López pintó Madrid desde Vallecas.

Sobre el césped, en los días claros, de esos que tienen el cielo brillante y azul que para muchos es el rasgo distintivo de la Villa y Corte, se admira la cubierta de Leganés y el aeropuerto de Barajas. De un punto a otro, imaginad cada detalle...

Y, sin duda, para mí, la imagen más poética: el Edificio de Telefónica. Con su reloj luminoso que corta el cielo y que un día fue signo inequívoco de progreso. Allá cuando la Gran Vía nacía soñando que un día sería centenaria.

Pero hay más lugares y momentos. Como esos minutos, conteniendo casi el aliento, frente a la obra de El Bosco El jardín de las delicias, en el Museo del Prado (Pº del Prado, s/n http://www.museodelprado.es/).

Silencio, realmente necesario. Guardarlo en cualquier sala de la Fundación Lázaro Galdiano (Serrano, 122 http://www.flg.es/). Esconderse en los Jardines de Sabatini para luego regresar a la realidad admirando, eso sí, el Palacio Real...

En fin, que Madrid bien merece una reconciliación. O varias.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Por una sonrisa

Nuevas y gratas sensaciones. Como provocar una sonrisa y conseguir un beso por un pequeño regalo. Quizás una postal y tan sólo unas palabras, pero también un juguete y un cuento, que gustan a niños y a mayores.

Pequeñita, así es Copperpot (Espíritu Santo, 28. Madrid. www.copperpot.es) a medio paso de la calle  Espíritu Santo y a uno de la Plaza del Dos de Mayo.  




Cuentos en varios idiomas con ilustraciones y mensajes inolvidables, pegatinas, juguetes sumamente didácticos y sí, geniales.



(© Fotos: Copperpot)

En definitiva, bellos detalles para todos los presupuesto.

Idéntica filosofía rige Nest (Plaza San Ildefonso, 3. Madrid. www.nest-boutique.com). Si los lugares admitiesen adjetivos que casan con las personas, éste sería dulce. Tanto como lo es Nadine, su propietaria y magnífica rastreadora de los artículos más sencillos y bonitos. 




Por ejemplo, papel y sobres para cartas, sí porque todavía se escriben, así como postales, tarjetitas, papel para envolver, etc. 




(© Fotos: Nest)

También, baberos y pijamitas para bebés, luminarias y un sinfín de estrellas, campanas y otras figuras de cartón, cerámica o fieltro para adornar la casa por Navidad y, por qué no, siempre.

De pequeña leí mil y un libros del Barco de Vapor, pero no tuve cuentos con purpurina ni pegatinas de Tarta de Fresa o de otro ser de fantasía. Ahora, poquito a poco, colecciono y comparto con Claudia todos. Como los de El Hada Trabalenguas (Blasco de Garay, 11. Madrid. www.elhadatrabalenguas.com).

Afortunadamente, por encima de las cosas siguen importando las personas. Si Nadine y su tienda son dulces, casi como un cupcake, Verónica ¡¡¡es como un Kinder Bueno!!! Derrocha amabilidad y una pasión por las letras que la convierten en la mejor asesora. En su librería, además de actividades lúdicas y creativas como cuentacuentos en varios idiomas, y juguetes como los de Djeco, por supuesto, se hallan los volúmenes más adecuados en función de la edad y carácter de los pequeños. Y claro está para mayores, porque unas líneas sencillas también pueden ser el mejor mensaje de amor…

Como prueba, un botón. Bueno, varios:

Me encanta, Minne-Natali Fortier
Mi casa azul, Alain Serres-Edmée Cannard
Te regalo un cuento, Jorge Gonzalvo-Cecilia Varela
Princesas olvidadas o desconocidasPhilippe Lechermeier-Rébecca Dautremer

lunes, 29 de noviembre de 2010

Pompas de jabón

Viví mi infancia en un pueblo. En él pasaba las tardes de cualquier estación entre montes de romero, tomillo, aliagas, y campos de frutales. En la orilla del río crecía una planta silvestre; el color de sus florecitas iba del blanco al lila pasando por el rosa. Era y es, porque sigue creciendo, jabón de gitano. Así que cuando cometíamos alguna fechoría -véase hurto de fresas, atracón de moras, etc- o sencillamente nos apetecía perfumar nuestras manos, tomábamos una ramita, un poco de agua del río o de cualquier fuente y la frotábamos hasta que conseguíamos espuma.


Quizás de este recuerdo de la niñez -fuente inagotable de sensaciones- proceda mi debilidad por los jabones. Por su aroma, textura y color. En la actualidad, además, ha vuelto el interés por este objeto tan cotidiano; muchas firmas y emprendedores individuales han recuperado su elaboración artesanal. La calidad unida a un envoltorio singular da como resultado un detalle perfecto para regalar, guardar en los cajones y, claro está, para compartir espacio en el lavabo junto al cepillo y la pasta de dientes.


Amelia creó Los Jabones de mi Mujer (http://www.losjabonesdemimujer.com/). Me encanta comprobar cómo su proyecto ha prosperado. Cuando yo la conocí apenas habían transcurrido unos meses desde que se estableciera en el pueblecito segoviano de Santiuste de Pedraza. Allí se había retirado tras decidir que su vertiginosa vida madrileña no debía continuar. Le impulsó el grandísimo éxito cosechado entre los compromisos profesionales de su marido, quien le pidió ayuda con el regalo navideño de empresa. La solución fueron jaboncitos en una cajita de madera y con unas ramitas de lavanda seca.


En la actualidad, sigue elaborando jabones que miman y equilibran la piel de forma natural. ¡Y que huelen a gloria! Se pueden adquirir a través de su tienda on line.









(© Los Jabones de mi Mujer)

Como ella, Paula apuesta por los aceites esenciales para su gama de Jabones Siracusa (http://www.jabonessiracusa.com/) también de venta on line y en Madrid, en Oliphant (Santa Teresa, 9). Cuida los botánicos -salvia, naranja, menta piperita...- así como la arcilla y mantecas. Y si bonito es el contenido, qué decir del continente. La gama cromática, la rugosidad del papel, la tipografía... cada detalle importa.






(© Jabones Siracusa)

Claus Porto (www.clausporto.com) es otra gran referencia en el mundo de la cosmética desde 1887. Sus jabones se caracterizan por un envoltorio colorista, retro y tan atractivo que inspira a los coleccionistas. Se pueden adquirir a través de su web y en direcciones como Isolée (Claudio Coello, 55) y Le Secret du Marais (Hortaleza, 75). Porque no olvidemos que lo mejor es olerlos y, una vez seducidos por uno u otro aroma, elegir. 




(© Fotos, Claus Porto)


Por último y porque se antoja mirarlos y olerlos una y otra vez, nos quedamos con la firma neoyorquina Tokyo Milk (http://www.tokyo-milk.com/). Creados por Margot Elena y a la venta en las fascinantes tiendas de Bernardo y Paco, Corachán y Delgado (Barco, 42) y la novísima Femisa. Objetos perdidos (Corredera Baja de San Pablo, 8).









(© Tokyo Milk)



Y ahora ¿qué tal lavarse las manos?

lunes, 22 de noviembre de 2010

La calma de Hopper

Vuelve a mi memoria un libro. Queda la noche, por el que en 1989 Soledad Puértolas mereció el Premio Planeta. Lo leí entonces y me fascinó la historia pero también la imagen de portada. Su título: Habitación de hotel, de Edward Hopper.

Pasados los años, pude verla en la realidad. Fue en mi primera visita al Museo Thyssen (Pº del Prado, 8. www.museothyssen.org). Y cada vez que regreso, me dejo atrapar por esa calma que traspasa los pigmentos, el lienzo y que, al menos a mí, me desarma.


Hasta el 16 de enero, la exposición Made in Usa. Arte americano de la Phillips Collection recala en la Fundación Mapfre (Pº Recoletos, 23. www.exposicionesmaprfrearte.com/madeinusa/). Lo cierto es que esta sala madrileña siempre merece una visita dado el valor artístico de las muestras que ofrece. En ésta, mi mirada una y otra vez ha vuelto a Hopper. Porque, de nuevo, la calma de su obra me ha hecho sentir bien.

Él, entre otros como George Bellows, Robert Henri o John Sloan, pintaron la cotidianidad de las barriadas obreras del Lower East Side de Nueva York.

Contemplo la obra de Mark Rothko...

Y recuerdo que descubrí sus 'franjas' coloristas cuando por vez primera visité otro museo: el Guggenheim Bilbao (Abandoibarra Et., 2. Bilbao. www.guggenheim-bilbao.es).

¡Qué bueno es visitar museos por primera vez! ¿Alguna sugerencia?

viernes, 12 de noviembre de 2010

Bon appétit, una historia de amigos que se besan...

Confieso que me encantaría copiar enterito el post de http://www.chicalista.es/ Pero no lo haré. Ella me habló de Bon appétit y esta tarde, he de admitir que con un hambre perruna -literal y metafóricamente-, he ido al cine. A partir de este momento, espero que las coincidencias con el citado post sean eso: meras coincidencias.

Dirigida por David Pinillos, el primer punto a favor es el trasfondo gastronómico de la historia. Sucede en un restaurante de Zurich. Si me encantaron películas como Deliciosa Martha, Dieta mediterránea o Julie & Julia, ésta me ha dejado una sensación realmente buena... pero agridulce.

Empezando por el subtítulo: 'Una historia de amigos que se besan'. ¿Quién no se ha besado con un amigo incluso una y otra vez? Yo, desde luego, sí. ¿Quién no ha sufrido estar realmente enamorado de la persona más especial del planeta y que, lamentablemente, ella a ti no te quiera? Yo, también.


Y sobre todo: ¿A quién no le encantaría que Unax Ugalde le preparara el plato de tallarines con yema de huevo empanada, acompañados de naranja y caramelo de menta? A mí sin duda.

Pero Bon appètit desde su sencillez provoca más sensaciones. Esa suerte de realismo romántico que traslada al espectador nos hace recordar lo mal que se está cuando se está mal en el amor, en el trabajo, con uno mismo...

Chicalista, gracias por hablarme de esta bonita película porque si a ti te gusta Zurich a mí me apasiona Bilbao, donde siempre sueño con vivir. Y porque estoy casi segura de que el restaurante frente al mar, en obras y que Dani-Unax descubre ese amanecer bajo la lluvia no es otro que El Peñón, en Sopelana, un lugar que para mí es realmente especial.

Un consejo: elegid la versión original, Unax en inglés suena mejor, si cabe. Y digo yo ¿por qué en la versión en castellano han prescindido de su voz?

Dos: escuchad la canción Strange things will happen de The Radio Dept.

Tres: nunca dejéis de besar a un amigo...

(http://www.bonappetitlapelicula.com/)

domingo, 7 de noviembre de 2010

De ayer, de hoy

Vintage, bonita palabra y tendencia en alza. Así es dado el valor de cada pieza no sólo por haber sido confeccionada hace décadas y haber tenido ya una vida sino, además, porque suele ser el único modelo de un diseño que aúna belleza, calidad y perfección.

Pronto, concretamente del 25 al 28 de noviembre, Moda Shopping acogerá la 1ª Feria de Moda Vintage de Madrid. Contará con la presencia de tiendas y coleccionistas procedentes de Madrid y de otras ciudades como Barcelona, Sevilla o Zaragoza. Queda agendada la visita (o visitas) pero antes ¿qué tal seguir nuestra propia ruta y desvelar por qué este estilo desprende un halo realmente cool?

Exclusividad
Resulta complicado acotar este término. No se refiere simplemente a ropa, bolsos, zapatos y otros complementos de segunda mano. Su confección debe datar de principios del siglo pasado y hasta los 80, y el estilo de cada época ha de ser fácilmente reconocible. Pero hay más aspectos a tener en cuenta; por ejemplo, que sea exclusivo, es decir que apenas exista uno y que se ciña a unos parámetros de calidad envidiables hoy en día. Son, en resumidas cuentas, piezas de coleccionismo, hechas, eso sí, para lucirse y presumir de ellas. 

Existe alta costura y línea street. En uno y otro caso, los precios pueden sorprender y ser más ajustados de lo esperado. Y lo mejor es que se trata de una gran inversión ya que sientan como un guante y realzan la figura debido a que antes no se fabricaban en serie, respondían a concienzudos estudios de la anatomía humana y a un exhaustivo trabajo de taller.

También de los 90
Tito, propietario The The Spacio Vintage (Velarde, 1. Local 2), dirección clave para ellos, pone el acento en las prendas creadas en los años 90 e incluso en adelante, pero que respetan los dictados de calidad remarcados. Según este carismático sastre, el término vintro definiría dicha categoría. 

Biba Vintage (Velarde, 1. Local 4 http://www.bibavintage.com/) es el proyecto de Marcos y Nikki quienes se han especializado en grandes hallazgos de los 40 y hasta los 80 que consiguen en diferentes lugares del mundo.



(© Fotos Biba)
  
A unos pasos se encuentra Magpie Vintage Clothes (Velarde, 3), propiedad de Olaia. Esta joven gallega descubrió el filón de este estilo gracias a sus continuos viajes a Alemania, Francia o Portugal e inauguró un espacio donde es un placer  curiosear piezas de los 50 y hasta los 90 que se ajustan a todos los presupuestos. En cuanto a este último periodo, La Fille (Pez, 14. http://www.lafille-madrid.com/) cuenta con firmas como Armani, Prada o Marc Jacobs conseguidas de manos de estilistas de Alemania y Estados Unidos.

De medio mundo
Efectivamente, la mayoría de los artículos proceden de capitales como Berlín, París o Nueva York, donde gran parte de la población las luce con una elegancia innata. Un claro ejemplo es Charlotta. Esta mujer sueca fue la impulsora hace ya más de quince años de Marmotta, en el Rastro.

En la actualidad es conocida por regentar Lotta Vintage (Hernán Cortés, 9 http://www.lottavintage.com/) y haber fidelizado a las mujeres que valoran la exclusividad. La encuentran en una original selección de diseñadores del Norte de Europa, principalmente de los 60, 70 y 80. 

De película…
Sin abandonar esta calle, en el número 14, Andrés y Begoña inauguraron en mayo de 2008 Vintage Madrid (http://www.vintage-madrid.com/). El sello de la casa: auténticas maravillas de 1900 en adelante. Otra particularidad es el amplio abanico de lugares de origen, incluidos Japón e India, así como las colecciones temáticas que puntualmente presentan, por ejemplo, modelos vintage que han lucido las chicas de Sexo en Nueva York y sombreros de películas rodadas en Hollywood entre los años 20 y 60. 

Piezas de ensueño
Se ha convertido en la dirección fetiche de una amplísima clientela. Es Corachán y Delgado (Barco, 42); Paco y Bernardo son los autores de la exquisita impronta que inunda del primero al último rincón de este gran templo que alberga diseños de ‘agujas de oro’ como Christian Lacroix, Balenciaga y Pertegaz. 








(© Fotos Corachán y Delgado)


Más grandes nombres como Balmain, Dior, Lanvin, Max Mara, Yves Saint Laurent… el gran lujo vintage también reside en Le Faubourg (http://www.lefaubourg.es/), propiedad de Arnaud Maillard y ahora de venta on line

En Le Petit Vintage (Santa Bárbara, 11. http://www.lepetitvintage.com/) vuelan mariposas y se admiran diseños de Chanel, Missoni, Dior u Óscar de la Renta, así como otros que no responden a nombres archiconocidos pero que seducen por su exclusividad.

Irma, su dueña, reúne creaciones de los años 40 y hasta los 80. Si bien, ella pone el acento en dos décadas, los 50 y 70, por lo que tienen de elegancia y sencillez. 

Nos quedamos con las cosas de otro tiempo... Yo con el fajín de piel color rojo que mi madre estrenó en mi comunión -nada más y nada menos que el 1 de junio de 1986-. Ah, y espero regresar pronto a Ámsterdam y Berlín y vagar por sus tiendas y mercadillos. Sin olvidar que permaneceré atenta a la reapertura de María Escoté by Le Swing (http://www.mariaescote.com/). Antes en el número 47 de la Corredera Baja de San Pablo y que me sedujo por sus prendas, con un aire burlesque, inspiradas en la mujer de los 40 y 50.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Páginas de otoño

Hay muchos placeres. Claro que sí, pero pocos igualan a la lectura. Y aunque mi cabeza olvida el argumento de muchos de esos títulos que un día me parecieron imprescindibles (¡¡Qué suerte así tendré que volver a leerlos!!) aprovecho este post para detenerme en algunos sencillamente geniales.

Editado por Periférica (http://www.editorialperiferica.com/) y escrito por Elizabeth Smart. En Grand Central Station me senté y lloré es mucho más que un gran título, es una excelente novela que parece pura poesía. Triste, melancólica y apasionante como la vida misma. ¿Será porque narra la imposibilidad de un gran amor? Al principio, puede costar engancharse, si es así, repasa la biografía de la autora y entenderás todo. A partir de ese momento, gozarás con la lírica excepcional que destila cada una de las palabras de esta novela autobiográfica. (María, gracias por recomendármelo aquella noche en Tartán)

Como imposible parece la relación entre Ignacio Abel y la estadounidense Judith Biely. Difícil y llena de obstáculos pero sumamente real; tanto que si alguien ha vivido una historia 'prohibida' siente como propios muchos de los diálogos. Ellos son los protagonistas de La noche de los tiempos (http://www.planetadelibros.com/) novela indispensable de Antonio Muñoz Molina.

Por último, pero no por ello menos importantes, tres obras de un mismo autor. Historias de Londres, Historias de Nueva York e Historias de Roma, o lo que es lo mismo, la hiperactividad de estas tres grandes urbes desde la óptica de una de las mejores plumas del periodismo actual: Enric González. Desearás tomar un avión y regresar a sus rincones, heladerías, bares y restaurantes. Desearás que su atmófera despeine tu cabello y te devuelva a la realidad, a la de unas ciudades electrizantes.




Nueva York desde el Empire State un helador día de diciembre de 2008.

Sobre mis librerías favoritas, son muchas. Cuando regreso a Zaragoza, Cálamo (Plaza de San Francisco, 4 y 5) y en Madrid, desde Tipos Infames (San Joaquín, 3), perfecta combinación de vinos y letras, hasta La Buena Vida (Vergara, 10) o A Punto (Pelayo, 60), entre otras. Y para niños, sin duda, El Hada Trabalenguas (Blasco de Garay, 11) y la tienda del Museo Thyssen (Pº del Prado, 8). 

Leer frente al mar envuelta por la calidez de los rayos de sol o en una tarde fría acurrucada en el sofá y deseando que se detenga el tiempo para alcanzar la última página. Si leer es una delicia, acompañarlo de una buena taza de té supone rozar el paraíso. Al menos para quienes como yo, nos quedamos con esas cositas pequeñas... Como buena 'tetera', dos recomendaciones deliciosas de Fauchon  (http://www.fauchon.com/) y su Rooibos procedente de África del Sur con toques dulces de cacao y naranja. Y es que las infusiones de esta casa parisina, a la venta por ejemplo en el Club del Gourmet de El Corte Inglés, son fantásticas.

Juana creó hace un tiempo el coqueto salón de té Vailima (General Pardiñas, 54 http://www.vailima.es/).



Y, desde hace apenas unas semanas, combina el aroma de las infusiones con el de las flores.



(© Fotos Vailima) 

¿Dónde? En en un maravilloso patio del barrio de Salamanca (Padilla, 3 http://www.jardindeteyflores.com/).

En ambas direcciones se puede adquirir Madamoiselle. Es un té que revela los aromas del sur de Francia, como su fragante lavanda, unido a la bergamota italiana y al té negro. En este establecimiento madrileño se puede disfrutar de una taza y también adquirirlo en latitas preciosas. Pero hay más sugerencias...

Por ejemplo, el té de gusto ruso denominado October Revelation. Su carácter responde a la mezcla de té negro con siete cítricos: bergamota, limón, lima, naranja, pomelo, mandarina, clementina y pomelo.

Creo que es el momento de poner a calentar agua y buscar un título apatecible. ¿Quizás Inés y la alegría (Tusquets Editores)?

domingo, 10 de octubre de 2010

Pequeñas joyas...

Prolifera el número de creadores que expresan su genialidad a través de pequeñas joyas. Y con él, el de personas que adornan su anatomía con piezas tan bellas que son capaces de despertar sensaciones. He de confesar que siento particular devoción por tres nombres. Y los tres son de mujeres, madrileñas y jóvenes. Ana, Lola  y Almudena.

Malababa (http://www.malababa.com/). Aunque el nombre hace mención a la mala leche, Ana, su artífice, es pura simpatía y amabilidad. Esta chica menuda conquistó a la clientela a través de su presencia en multitud de tiendas multimarca hasta que decidió crear la suya. En un año, ha desembarcado por partida doble; primero en Lagasca (número 68) y, después, en Santa Teresa 5, en la zona que se dibuja en torno a Alonso Martínez y Las Salesas.





Resulta fascinante el tacto de la piel que utiliza y tiñe de colores flúor que parecen imposibles. Pero no lo son. Nos quedamos con los tocados etéreos para el cabello, delicadas pulseras con libélulas, pendiendes de los que cuelgan arañas... (© Fotos, Malababa)




Lola es la parte creativa de Oliphant (Santa Teresa, 7. http://www.oliphant.es/). Es una de mis tiendas fetiche. Además de una delicada selección en moda y complementos, cuenta con su propia colección de colgantes, anillos, horquillas...



La de otoño-invierno gira en torno a los viajes. Son destinos como Tokyo, París, Moscú y Nueva York. Sin duda, ciudades vivas, agitadas, camaleónicas y capaces de estimular a las almas más insensibles. ¿Y en este blog hablamos de sensaciones, verdad? (© Fotos, Oliphant)




No muy lejos, encontramos Circo (Regueros, 1. http://www.circojewellery.com/). En horario de tarde, Almudena, además de diseñar, engarzar piedras y pulir metales, atiende al público. Con tesón y esfuerzo, consiguió situar sus piezas en los escaparates más reputados y, alcanzado este objetivo, abrió su particular espacio.





No sólo se pueden adquirir las series actuales sino que también se pueden comprar las de otras temporadas. Generalmente, su universo estético está salpicado de animales, aunque en esta ocasión se ha reducido su presencia. Le caracterizan piezas imponentes y corte art decó. Almudena derrocha imaginación incluso para proyectos tan interesantes como Mare Nostrum, su colección, en exclusiva, para Durán Exquse. (© Fotos, Circo)






Por su apariencia, color, tacto, temperatura y casi olor... ¿Sugieren o no buenas sensaciones?

lunes, 4 de octubre de 2010

La gran duna...

Es un lugar mágico y como tal, atrae, genera y devuelve multitud de sensaciones. Hoy alguien me llamó desde su cima. María: "El sol está a punto de ponerse".