lunes, 28 de octubre de 2013

Otra oficina en Madrid





Si abres la puerta, quizá suene Norah Jones. En mi oficina de casa, también suele hacerlo. 

Al fondo hay un mostrador con tartas: de limón, zanahoria, bizcocho... así como tarros de mermelada, pan, tomate natural...



Es mi nueva oficina, porque así lo he decidido. Se llama Dray Martina y está en el número 7 de la calle Argensola. Es decir, en esa zona de Madrid que a mí tanto me gusta por carácter y ubicación.

Ocupa un local, que hace esquina, en el que antes, quizá, hubo un italiano. La cuestión es que fuera lo que fuese nunca llamó la atención; al menos la mía. Este cafecito sí que lo ha hecho.



(© Fotos Dray Martina)

Continuamente, entran y salen personas que desean desayunar o merendar, pero el lugar es muy tranquilo. Es uno de esos espacios que presumen de una calma que apetece compartir con alguien especial o con el ordenador y las obligaciones del día.



(© Fotos CyC)

Me gusta Dray Martina por la selección de infusiones de una de mis marcas fetiche, Clipper, y porque las personas que allí trabajan son amables. Y eso no es un dato menor. 

lunes, 21 de octubre de 2013

Desayuno y oficina

Desde que decidí trabajar sola, rodeada de gente especial, pero sola, he tenido varias oficinas. 

En mi casa, en habitaciones y espacios comunes de los hoteles que, por trabajo, he visitado y también en algún rinconcito en el que desayuno y consigo que los negocios sean un placer. Hoy, que regreso a Madrid por trabajo, vuelvo a mis oficinas.

Me gusta Olivia te cuida (www.oliviatecuida.com) y me encanta Xanacuk (www.xanacuk.com). 




Porque Clara y Bianca, las pequeñas de la casa, piden la merienda y 'pescan' galletas de la abuela, mientras sus padres van de un lado a otro. 

Porque la oferta es natural. Muy natural. Para tomar, llevar o comprar ingredientes y cocinar en casa.

Hay zumos pensados por ti pero también te dejan libertad para elegir. Y yo siempre decido que tenga mucho jengibre, tanto que pique y que me cargue la pila.





Como pica el rábano de mi sándwich favorito. Calentito, con pan rico e ingredientes apetecibles, ligeros.





(© Fotos Xanacuk)

Y a media tarde, con el té, quizá el bizcocho sale del horno y, como cortesía de la casa, tienes la suerte de probar un dulce bocado.

Regreso a Madrid, a mi oficina. A Xanacuk.

martes, 1 de octubre de 2013

Patatas fritas, por favor

En Madrid siguen existiendo fábricas de patatas fritas. Cerca de casa hay una, en la calle Ponzano. Es un placer acercarse y comprarlas, recién hechas, al peso.

Cuando no es posible, existen ricas opciones en bolsa. Tanto como:

Las de La Chinata (www.lachinata.es). Todavía no he encontrado algo que no me guste de esta casa. Su paté de morcilla me parece un pecado y sus patatas fritas, otro. Empezar y no terminar hasta dejar la bolsa vacía, así es. 




(© Foto La Chinata)

Y en la tienda de Chueca, que es la que yo visito, no pueden ser más amables. Y eso, claro, suma puntos. 

De Soria son las de Añavieja (www.anavieja.com), para mí, sencillamente: las mejores patatas fritas. No faltan en la casa soriana de mi madre, cuando hemos subido de la piscina y los niños preguntan: ¿Tomamos el aperitivo? Y ellos, ensimismados con su bitter kas, cumplen el ritual de mojar las patatas en la bebida roja. 





(© Foto San Nicasio)


La primera vez que las vi pensé que eran británicas. El diseño ya es un punto a favor; pero lejos de quedarse solo en eso, las Patatas San Nicasio son excelentes (www.sannicasio.es). 

Se elaboran con aceite de oliva virgen extra de almazaras de la Subbética, cooperativa que pertenece a la D.O. Priego de Córdoba, y son las únicas que llevan sal rosa del Himalaya. 

Creo que voy a buscar una bolsa ahora mismo. Umm, patatas fritas... Algo tan sencillo y a la vez, excepcional.