miércoles, 8 de junio de 2011

Pero qué rico

Me encanta desayunar.

Hacerlo al sol, como sucedía en Marruecos, ante la gran duna. Auténticos banquetes de olivas negras, pan, quesitos y, por supuesto, Nescafé.

Quitarme la pereza mientras contemplo la plaza, en mi refugio, en Soria. Mientras, mi padre me habla, me mira. Hasta que yo le digo: 'Papá, quieres parar ya'. Y contesta: 'Tata, tengo que mirarte para luego, cuando no estás, acordarme de ti'.

Me encanta hacerlo en los hoteles, sobre todo cuando hay tantos bocados salados. Y siempre que estoy de viaje... como esa gran rebanada de pan, mantequilla y mermelada de Santiago de Compostela, a unos pasos del mercado. En 'el camino' también era maravilloso... qué suerte que pronto volveré.

Todo esto me recuerda que quiero desayunar en La Mojigata (Lope de Vega, 7. www.lamojigatacafe.es).


Pronto, muy pronto. Porque cené una crema de berenjenas maravillosa, un roast beef espectacular y unas fresas con chocolate blanco caliente, que comería día sí y día, también.

Así que sueño con los panes, dulces y delicias que cocina su dueña, Natalia.






 (© Fotos La Mojigata)

Pronto desayuno... mañana.

4 comentarios:

  1. Gracias, Marta. Ayer desayuné de miedo...

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  2. Es evocativo... y me ha dado hambre, maja. Ahora tengo que comer y saltarme la dieta. Dios...

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