lunes, 23 de diciembre de 2013

Lo mejor del frío


Es resguardarse al calor de una chimenea. Hacerse una bola bajo una manta, compartirla con alguien especial y retomar ese libro que hace tiempo que no leemos. Sin olvidar, la copa de vino. Si es tinto, mejor. 

Nosotros no tenemos una. Y mi madre decidió que la de su salón no se enciende ni por Navidad, que se mancha todo de ceniza y luego hay que limpiarlo.

Pero huele tan bien... 

El Hotelito (www.el-hotelito.es) con su atmósfera confortable en todos los sentidos, algo que depende, esencialmente, de las personas; y es que sus propietarios, Cándido y Christina, saben ejercer como grandes anfitriones.  



(© Foto El Hotelito)

La chimenea de la sala de estar y la biblioteca resulta el lugar idóneo para fijar la mirada en el ventanal y contagiarse de la magia de cada puesta de sol. No dejo de recordar aquella noche de domingo que pasamos en su cálido oasis. Y el bizcocho de plátano del desayuno.

La luz es tan especial...

Sobre la playa de la Concha puede que llueva. Quizá lo haga con tanta insistencia que su empeño se convierta en la excusa perfecta para no salir del Hotel Villa Soro (www.villasoro.com). Y desde lo alto de esta villa, construida a finales del siglo XIX, observar San Sebastián. Sin nada más por hacer.



(© Foto Villa Soro)


También cerca del mar, La Malcontenta (www.andilanahotels.com), que ocupa una antigua masía fortificada en el Paraje de Torre Mirona, lo tiene todo para no querer salir. 



(© Foto La Malcontenta)


Es uno de los hoteles que más me ha gustado. Su piscina exterior, los masajes de Ayurveda, el desayuno y esos cruasanes, la oferta gastronómica, su situación, y esa mañana de trabajo que compartí con Pelayo Pintado y que concluyó con un bloody mary y unas almendras... 

Y claro, la chimenea. 




(© Foto El Lodge)

Es El Lodge (www.ellodge.com), está en Sierra Nevada, reabrió sus puertas el pasado invierno y ya es, por derecho propio, una dirección imprescindible.

lunes, 16 de diciembre de 2013

KuRGaN Club

Los chicos de mi pueblo, todos a excepción de mis hermanos, eran heavys. Por eso eran conocidos; por sus pantalones elásticos, camisetas negras de grupos y cazadoras de cuero. Y por su pelo largo, claro.

El primer chico con el que salí una tarde de verano (solo una) era heavy.

A mi prima Cristi la recuerdo cantando Obús antes de tirarse en bomba en la piscina. Eso y otras cosas tan raras como: "La chica del 17". Si de mí hay más de uno que dice que sé cosas raras que nadie sabe, mi prima canta cosas raras que nadie canta.

Y alguna que otra noche -solía ser de jueves- me perdí en la Sala Z. Ocurría a altas horas de la noche y entonces, el rock and roll exploraba los terrenos más oscuros...

Recuerdo aquella vez que las tres, salidas de la biblioteca con la carpeta bajo el brazo, terminamos allí. Apareció alguien conocido, José Luis, por supuesto heavy, y me dijo: ¿Pero tú qué haces aquí y con estas pintas?

Ya soy mayor y no me importa que me miren por no pintar nada en un lugar. Es más, me divierte. Hay un bar, muy heavy, más que heavy, en el que no te miran porque cada uno está a lo que está: disfrutando de su música favorita. 

Es KuRGaN Club (Dos de Mayo, 6. Madrid). Es el santuario de Marcos, con sus imágenes fetiche, sí, también está Gallardón, ejemplo del mal, y encima de la puerta hay una televisión hacia la que casi todo el mundo dirige la vista. 

No es heavy, es más, es metal. Es ese bar por el que lamento no continuar con mi columna semanal de bares de Madrid. KuRGaN Club se merece una que supere las 400 palabras. 

lunes, 9 de diciembre de 2013

The Hovse y más


The Apartment fue ese piso de la Plaza de Alonso Martínez que recibía visitas todo el tiempo. Fue un concepto (genial) de la agencia Better, que, llegado el calorcito, cautivó con The Patio. Ideas tienen y muchas.

Ahora y hasta el 24 de diciembre vuelve a la carga con The Hovse (www.thehovse.es), en el número 40 de General Arrando. Han escogido un bonito edificio –esta vez de tres plantas- y lo han vestido con multitud de propuestas de creadores españoles. 

Por ejemplo, las delicias del sello Elite Gourmet, las prendas con conciencia de Ecoalf, las joyas de Andrés Gallardo… también hay bicis, flores, juguetes y un ambiente muy relajado.





(© Fotos The Hovse)

El número 11 de Huertas, del 17 al 22 de diciembre, acogerá Letstock y se llenará de muebles, diseño, antigüedades, arte y gastronomía así como de subastas, charlas, conciertos… Entre los nombres a destacar, los objetos de otras vidas de la tienda on line Alquian (www.alquian.com).



(© Foto Alquian)


Si hay un rincón en el que la Navidad se vive de forma especial ése es Federica & Co (www.federicaandco.com). Su patio se engalana con magia, luces, flores y mil detalles. 

Entre los encantos, las ventas especiales de tres marcas que aterrizan para quedarse tan sólo durante este mes: Living International, Sansoeurs y Magnolia Trendy. Esas tres y todas las habituales, claro.








(© Fotos Federica & co)



Pronto viajaré a Madrid y visitaré el estudio de decoración Casa Josephine (Plaza del Alamillo, 11, bajo). Abre dos veces al año con todos sus tesoros. En esta ocasión: del 13 al 15 de diciembre, con mueble vintage francés y centroeuropeo del siglo XX, cerámica, piezas textiles, vajillas… 


(© Foto Casa Josephine)

No olvidemos tampoco esa casita que tienen en un bello rincón de La Rioja... inevitablemente me acuerdo de la canción de Jorge Drexler. 

Las joyas de Circo, las flores de Sally L. Hambleton, los vinos de The Fly Cow y los productos gourmet de Petra Mora, entre otros, se encuentran en un solo espacio. Se trata de Madrid in Love, en el edificio de Hermanos Lamarca de Fernando VI, del 13 de diciembre al 5 de enero. 






(© Fotos Sally L. Hambleton)

Tan sólo dura dos días: 14 y 15 de diciembre. Es Mercado Central de Diseño (www.mercadocentraldediseno.es), emplazado en Matadero Madrid y con ideas que adorará el público hipster. Como las camisetas pintadas a mano por el diseñador Carlos Villoslada.

Le descubrí una tarde de junio en una sala de exposiciones de Viana, junto a su perro. Me sentí fascinada por sus dibujos plasmados en vajillas antiguas, cojines... Él es el autor de esos bellos regalos que, en el día de nuestra boda, recibimos de parte de Óscar y Pedro. Gracias, chicos. 

Como él, otros jóvenes riojanos forman parte de la segunda edición de Open Mercado, 20 y 21 en el Museo Wurth (www.museowurth.es). Son diseñadores y emprendedores que, en tiempo de crisis, no han dejado de soñar y crear con calidad. No faltarán tampoco los productos vinculados con el vino del colmado Habemus. Y yo hace tiempo que caí rendida ante las delicias de Eva y Alicia. 


lunes, 2 de diciembre de 2013

Simplificar




He regresado a la vida real. He comprobado, una vez más, cuánto me (nos) cuesta simplificar. Más en estos tiempos que nos toca vivir. Y yo, como otros tantos, no entiendo el devenir de las relaciones laborales, sentimentales, humanas. 

En esa otra vida, la del Camino de Santiago, importan otras cuestiones. Pero quizá ésa no sea la real; sea un paréntesis que, si así se desea, permite asomarse -con distancia- a nuestro día a día y ver aspectos que tantas veces pasan desapercibidos.




He caminado durante siete días. Desde la puerta de casa, en Pamplona, y hasta Villafranca Montes de Oca. Lo he hecho junto a mi padre; desde hace mucho tiempo, quería hacerlo. 

Hemos hablado, callado, recordado. Hemos preparado bocadillos de chorizo y queso, de sardinas. Nos hemos sentado a descansar y continuado hasta el último kilómetro.




Hemos compartido algún kilómetro, palomitas de maíz y la cena, que Pedro preparó en la parroquia de Grañón, con otras personas. Algunas, como el alemán que cantó una bella letanía y que lleva siete años caminando, va y vuelve. Otras como Mario, Miguel, Magdalena, que se estrenaban rumbo a Santiago. O Diego, que para poner punto y final a su vuelta al mundo quería saber qué es eso de seguir las flechas amarillas.



(© Fotos Cyc)

Como la otra vez que caminé, he sabido qué vida es la que quiero. La de la calma, la del tiempo para pensar y recordar, para tomar aliento y continuar. Que no quiero la otra, la que me dicen que es la verdadera, y en la que debo acostumbrarme a las prisas, a los trabajos que no lo son, a las personas que lo parecen y mienten.

Si bien, ¿cómo lo hago?