miércoles, 12 de noviembre de 2014

Cuando lo que cuento es tan personal

Sé que este blog se ha transformado. Empezó porque varias personas que me quieren (especialmente una) no podían leer lo que yo escribía, dado que se publicaba solo en Madrid. Para que ellos -que tanto interés tenían- pudieran leerme, creé este espacio.

Sé que ahora no es como era antes. Sé que en los últimos tiempos, no lo actualizo con tanta frecuencia, pero sigo necesitando expresarme a través de él. Y el cuerpo y el alma ahora me piden compartir aspectos de mi vida que son muy personales. Cuestiones que quizá no le interesan a casi nadie, que aburren, pero que yo necesito compartir.

Y hoy necesito volver al Camino de Santiago. Apenas he regresado y, sí, me siento en esa fase de 'tortazo' contra la realidad, en ese querer huir y no aceptar que el día a día se está haciendo duro y complicado. 



(© Foto cedida por Javier)

Es lo que tiene vivir en el Camino durante 15 días. Supone acomodarse en una zona confortable: madrugar, caminar, encontrar una cama y una ducha y... otra vez, la misma rutina, día tras día.

Cero preocupaciones. Caminar, seguir flechas, que el agua no moje el interior de la mochila, que las molestias en los pies no impidan un nuevo paso. Poco más. 

He caminado desde Sahagún a Santiago de Compostela, junto a mi padre. Ha vuelto a ser maravilloso acompañarle, escucharle, cuidarle, buscarle galletitas y escuchar: 'Me gusta caminar contigo porque compras cosas ricas'.

Agacharnos y coger tantas castañas que nos llenaron la tripa.

Cocinar pasta y beber vino peleón. 

Reírnos ante tanta lluvia y preguntarnos el uno al otro: '¿Pero qué carajo hacemos aquí?'. 

Echar de menos a los nuestros. Y continuar caminando.

En este Camino se ha cruzado un ángel llamado Lola. Estoy segura de que cuando el loco aquel se le apareció en medio del bosque y le dijo que daba abrazos a cambio de donativo, ella -que solo pensaba en que nadie le pegara los chinches- continuó sonriendo. 

Apenas caminamos durante dos días con Javier, pero nos despedimos con un 'Os voy a echar de menos a ti y a tu padre'. Son esas cosas que solo suceden en el Camino, que añoras a quien apenas conoces.

Ha sido un placer conocer a Julia, al 'taichiman', a Gerard(o), que venía desde Holanda, y a Gema y Javier, con quienes tantas risas compartimos (y alguna jota). Sí, eso y también alguna lagrimilla al llegar a la meta. Y es que cada uno tenemos nuestra historia, y ésa, llegados a cierta edad, conlleva luces y sombras. 

Sé que la vida no es el Camino, que es otra, mucho menos confortable y más complicada, pero no quiero dejar de vivir recordando todo lo bueno que tiene el mero -y simple- hecho de caminar hacia Santiago de Compostela. Gracias a él soy mejor persona, no tengo ninguna duda. 

Keep walking, 

2 comentarios:

  1. Gracias María, ha sido un placer caminar contigo, descubrir y bautizar nuevos Caminos y haber tenido la posibilidad de charlar y conocernos un poquito, regalando sonrisas ya sea las 6,30 de la mañana o antes de irnos a dormir. Un abrazo y como le dijo tu padre a Gema al despedirse.... Buen Camino en la vida!!!

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    1. Hola Javier, ya sabes que yo a las 6,30 horas voy al baño con los ojos cerrados ;-)
      El placer también ha sido nuestro, y siempre buen camino en la vida. Os esperamos en Check In Rioja, que será vuestra casa!

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