miércoles, 8 de febrero de 2017

Algo que coleccionar

Nunca he sido coleccionista. Cuando fui adolescente intenté serlo por aquello de hacerme la interesante, pero cejé en el empeño muy pronto. 

Sigo sin ser coleccionista y desde que leí el libro de Marie Kondo, me deshago de casi todo. A veces no es fácil porque comparto la vida con alguien que guarda casi cualquier objeto. En la última mudanza, me costó sudor y lágrimas convencerle de que todos esos recortes del País Semanal no tenían ningún interés porque no los había revisado en los últimos cinco años. 

El caso es que no soy coleccionista pero me gustan los lápices, me gustan mucho, especialmente los de color negro o gris. Gracias a mi trabajo he tenido la suerte de visitar multitud de hoteles y tengo bastantes. Sí, al parecer es tendencia que los hoteles de lujo dejen encima de la mesilla de noche o del escritorio un lapicero, casi siempre en negro, y con el nombre en letras doradas o plateadas. Yo me los he llevado a casa todos. 

Así que me fascina revisar la web y las redes sociales de CW Pencil Enterprise; las conozco casi de memoria. 

Supe de la existencia de esta tienda en algún dominical y puedo pasarme horas viendo y volviendo a ver sus fotos. 







Esta tienda especializada en algo tan necesario, cotidiano y sencillo como un lápiz se encuentra en Nueva York. Llevo tiempo pensando que necesito volver a dicha ciudad, que ha pasado demasiado tiempo desde la última vez, y ésta será una de las visitas imprescindibles. 





Llamadme absurda, pero sus propuestas para San Valentín me parecen perfectas. A mí que dicha fecha me parece innecesaria, si alguien me asegura unos lápices tan bonitos como estos, me sumo a la celebración.

CW Pencil Enterprise es la idea de Caroline Weaver. Ella sí que era (y es) una amante y coleccionista de lápices en toda regla, y en 2014 abrió esta pequeña y singular tienda. A través de su negocio, comparte su pasión por las historias que algunos de estos objetos esconden. Ella sabe que no somos pocos quienes apreciamos la funcionalidad y encontramos belleza en su simpleza. 

Los tiene modernos y también vintage; no faltan los lápices de colores y presenta alguna 'rareza' como los lapiceros The Backyards and Gardens of Portugal. Están perfumados y son una creación de la fábrica Viarco, fundada en Portugal en 1907. Las esencias son higo, jazmín, lirio, peonía y flor de naranjo. 



Weaver también cuenta con una interesante selección de sacapuntas, gomas de borrar y cuadernos. Un lápiz no tiene razón de ser sin estos compañeros; se necesitan los unos a los otros. 

A mí me gustan tanto los lápices que casi nunca tomo notas con bolígrafo. Me resulta agradable, me hace sentir bien, notar cómo la mina toca el papel, se hunde en él y se desliza. Me encanta el sonido que produce cada trazo. Siempre llevo varios y cuando visito cualquier tienda de cualquier museo es en lo primero que reparo.  

Hablando de museos, hace unos meses visitamos Lake District, en la región de Cumbria (Inglaterra),  nos detuvimos en Keswick y sentí la emoción de una niña pequeña al aparcar junto al Cumberland Pencil Museum. Si bien, la alegría se esfumó cuando supe que estaba cerrado hasta la primavera-verano de 2017 debido a los daños sufridos durante la subida del río.

Se encuentra junto a la fábrica homónima. Y es que ésta fue, durante varios siglos, una zona famosa por la extracción de grafito y a ello se dedicaba esencialmente la población. Aunque las minas cerraron hace tiempo, Cumberland sigue fabricando algunos tan famosos como los Derwent

Bueno, voy a sacar punta a mis lapiceros y a dejarlos preparados para cuando vuelva a necesitarlos o quiera sencillamente escuchar su sonido sobre el papel.

2 comentarios:

  1. Gracias María! Me has trasladado a cuando era una niňa y coleccianaba las fotos que aparecian en las revistas de Grace Kelly, las plastificaba. Tambien guardaba las de Miki. De ahî pasè a cuando viajaba comprar una piruleta grande y me hicieron incluso en una carpinteria expositores para ponerlas y ponia la fecha y el lugar. También he coleccionado tortugas de cualquier material. Las cosas de papeleria me chiflan y el olor a làpiz..ay el olor a làpiz, me parece gloria bendita!

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  2. María, ¡tú sí que eres una gran coleccionista! Y qué bien que los lápices sigan siendo tan importantes para tantas personas. Un abrazo y a seguir escribiendo con ellos.

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