lunes, 17 de junio de 2013

Hay un hostal



Frente al mar que baña los veranos de mi infacia. Y está en la Costa Brava.

A medio camino entre L'Escala y San Martín, ese pequeño pueblo en el que mi madre tantas veces soñó tener una casa. 

Se encuentra donde el mar, sinuoso, dibuja una curva. No es nuevo, ha pasado allí media vida. Es el Hostal Empúries (www.hostalempuries.com).

Nunca conseguí alojarme en él. Por más que le dijera a mi madre: ¿Y no te gusta aquel hostalcito con aire decadente? ¿El que está junto al paseo de madera?

En él paraba a tomar una coca-cola cuando regresaba corriendo de L'Escala, con el periódico. Soñando con desayunar algún día en su terraza.

Ya no tiene nada de otro tiempo. Es un hostal sostenible, amable con el medio ambiente y con mucho estilo. 






(© Fotos Hostal Empúries)

Pero yo sigo soñando con amanecer en su interior y, desde alguna de sus habitaciones o baño, asomarme al mar de los veranos de mi infancia. 


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