jueves, 13 de junio de 2013

Ser madre. Ser padre

Yo nunca pensé en ser madre. Ahora pienso en ello. Pensamos, porque en mi caso es un plan de dos.

Pienso, sobre todo, en lo complicado que debe ser. Mucho más en este mundo que ahora habitamos; ahora que vivimos una crisis económica, sí, pero sobre todo, de valores. 

Hoy he hablado de ello con Sonia. Ella, que es psicóloga, es la impulsora junto a Nerea de Psicólogas Logroño. Y participan en el Festival de la Maternidad, organizado por el Centro Raíz. Tendrá lugar este sábado, 15 de junio, de 10.30 hasta las 14.00 horas, en un lugar tan bonito como el Parque de La Grajera.



Y en julio, ellas impartirán los talleres Jueves de padres y el Taller de educación emocional para seguir profundizando en estas cuestiones.

Mi infancia transcurrió en un pueblo, muy pequeño. No pude asistir a clases de inglés ni de ballet. Mis padres no solían hacernos la merienda porque era la hora de hacer el pedido de los medicamentos. Pero mis hermanos y yo nos la preparábamos solos, veíamos Barrio Sésamo y hacíamos los deberes. Luego, todos a la calle, a disfrutar de la vida en el pueblo.

Me explica Sonia que los talleres de la jornada que tendrá lugar el próximo sábado, en La Grajera, pretenden, precisamente, trabajar para analizar y derribar, de algún modo, esas exigencias que la sociedad impone a los padres y que ellos asumen. Porque algunas no son realistas ni beneficiosas para los niños ni tampoco para ellos.

Y es que no hay que ser los papás más limpios ni los que mejor cocinan y más amorosos son con todo el mundo. Todo ello, además, cumpliendo con el trabajo y con ese largo etcétera de obligaciones que tantos sufren.

Sucede, dice Sonia, que ante esto, muchos padres se pierden y pierden el sentido común. No son pocos los que buscan manuales y los siguen al pie de la letra. Pero se debe educar en lo que cada uno cree. Y con dichos valores sentirse tranquilo y así, en calma, transmitirlos. 

Por ello, espero que nuestros hijos no celebren ni crean, por ejemplo, en los Reyes Magos (no entiendo por qué lo escribo con mayúsculas, pero lo hago) aunque sean los bichos raros del colegio. 

Y hablo en plural porque si algún día me convierto en madre, no lo haré sola. 


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