jueves, 3 de septiembre de 2015

Indómita

Mi naturaleza es indómita. 

Corro desde los ocho años porque mi padre me torturaba en la playa 'obligándome' a correr juntos al caer la tarde. A mi sobrina Claudia, ahora, le enseña a hacer estiramientos en la piscina... 

Consiguió que luego corriera cualquier tarde por los caminos de mi pueblo. Que cuando estudié en Zaragoza y me matriculé en Filología Inglesa, abandonando la carrera en el primer mes y por tanto no yendo a clase, corriera incluso dos veces al día, por la mañana y por la tarde, en 'el Parque Grande'. A veces me cruzaba con mi abuelo y me encantaba gritarle: ¡¡Abueeeelo!!. Estaba sordo, pero al verme, levantaba el bastón. 

He corrido en las ciudades a las que he viajado. Junto al mar y durante los veranos en Monteagudo de las Vicarías. Por la Gran Vía y las mil calles que tiene Madrid.

Todavía echo de menos el Retiro y a Joan, que me llevaba a toda pastilla. 

Al llegar a Pamplona, ahora hace dos años, el clima y otras cuestiones me desanimaron y dejé de correr. Volví a ratos, pero sin ánimo. Lo recuperé en enero de este año, pero apenas pudo durar dos meses porque estaba embarazada.

Mi naturaleza es indómita y anárquica. Corro desde hace casi 30 años, pero nunca he participado en una prueba. El 31 de octubre, espero estar preparada para la primera: los 6 km de la Carrera de las Murallas. Espero estar preparada, al menos, lo intentaré. 

El martes vi un grupo enorme corriendo por la Ciudadela. Mientras yo movía el culo a duras penas, pensé: ¿Quiénes serán? Supe que se trataba de los Amigos de la Vuelta del Castillo. Pues bien, hoy he ido a la cita con ellos. A las 20 horas, en la esquina con Pío XII. Escribo este post, recién llegada, sin haberme siquiera duchado. Lo escribo emocionada.

Se trataba de correr durante una hora, según me han explicado antes de empezar. Yo solo he podido correr 20 minutos. Me he venido abajo. Emocionalmente me he hundido. Entonces, Daniel y Miriam, que me han acompañado durante todo el recorrido, no me han dejado sola. Han parado conmigo y al escucharme, me han abrazado, e incluso, se han ofrecido a tomar un café. Les he pedido que siguieran... 

El martes volveré a la cita. 

Keep running, aunque tu naturaleza sea indómita!

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