martes, 24 de octubre de 2017

Tres exposiciones en Madrid. Y una tienda imprescindible

He recuperado uno de mis mayores placeres. Aprovechar el fin de semana y darme un atracón de arte. Lo he hecho y me ha sentado de maravilla. Éstas son las tres exposiciones que recomiendo apuntar en la agenda y visitar antes de que sea demasiado tarde. 

William Morris y compañía: el movimiento Arts&Crafts en Gran Bretaña. Hasta el 21 de enero de 2018, la Fundación Juan March de Madrid presenta esta delicada muestra. La entrada es gratuita y cuenta con un extenso programa de visitas guiadas, también en inglés. 

Cada día siento nostalgia del año que viví y dormí intensamente en Escocia, y me acerqué sospechando que ellos serían parte de la exposición. No me equivoqué. Me refiero a Charles Rennie Mackintosh y a su mujer, Margaret Macdonald. Reconozco que encontrar algunas de sus piezas, hizo que me emocionara. 





En dicho país, conocí su obra y vida. Y en poco tiempo, me sumergí en su universo siguiendo su huella, profundamente marcada, en la ciudad de Glasgow. Lo conté aquí en un post que ahora vuelvo a compartir y también en mi blog furgonetero: Nosinmifurgo

Si bien, el eje principal de esta exposición es el trabajo de otra persona: William Morris. Alguien que exploró múltiples facetas artísticas dado que fue diseñador, artesano, poeta, ensayista, traductor, bordador, tejedor, tintorero, ilustrador, calígrafo, tipografista, novelista, editor, conferenciante y también le dio tiempo a ser empresario, ecologista, agitador político, defensor de los edificios históricos y socialista. 

Él apoyó la artesanía frente a los productos fruto de un proceso mecanizado. Promocionó los trabajos artesanales y apostó por situar las artes decorativas en el lugar que merecían, es decir, dejar de ser consideradas como menores. 

Mobiliario, textiles, joyas, papeles pintados, vidrio, cerámica y fotografías son algunos de los objetos que secundan su opinión y ponen de relieve que lo útil puede ser bello. 

Por Sorolla siento simpatía desde que, en el Instituto, aquella profesora pelirroja llamada Milagros nos pidió realizar un trabajo sobre un artista y yo le elegí a él. Abrí la Larousse y aprendí todo lo que allí encontré. Tiempo después, cuando llegué a Madrid, rauda y veloz me acerqué al Museo Sorolla. Y hasta él, he vuelto multitud de veces. 

No importa la estación del año, siempre resulta agradable la entrada a través del jardín y, después, sentarse un ratito en un banco y disfrutar del sol madrileño. Volví el domingo sin saber que hasta el 21 de enero, alberga la muestra Sorolla en su paraíso. No me cansaré de decirlo: Soy una mujer suertuda. Además, los domingos la entrada es gratuita. 

Se trata de un recorrido fotográfico por la vida del pintor. Maravillosas instantáneas lo muestran trabajando, retratando a grandes figuras en su estudio y a su familia, así como en exteriores. Los autores de las fotografías son célebres retratistas de la época. Yo, que me fijo en los pequeños detalles, reparé en lo limpios y brillantes que tenía Sorolla los zapatos. ¿Los llevaría así siempre? ¿O no dejaría pasar la ocasión de verse ante un objetivo para sacarles lustre?

La Sala Canal de Isabel II, junto con el anterior museo, encabeza mi lista de espacios expositivos favoritos. La entrada es gratuita y también cuenta con visitas guiadas por expertos. 

El espacio es maravilloso, incluso vacío sería interesante visitarlo pero lo mejor es que siempre alberga muestras de primer nivel. Atención porque el tiempo pasa volando y luego habrá quien se lamente. Hasta el 12 de noviembre, se puede visitar la fascinante muestra sobre Manuel Pertegaz







Se pueden contemplar de cerca diversas piezas de alta costura. Son obras que muestran la evolución de su trabajo, desde los inicios y durante prácticamente siete décadas. A través de ellas se entiende a la perfección el verdadero significado de elegancia y distinción.  





Se comprende cómo la belleza es atemporal, y vestir hoy sus piezas creadas en los años 60 sería un auténtico lujo. Además, provoca cierta nostalgia constatar que nada es como antes. Porque la sofisticación, efectivamente, era eso.





En la última planta, proyectada de forma circular, Vanesa Lorenzo camina con garbo y personifica el canon femenino y el lenguaje de Pertegaz a la perfección. Atención, además, a la música que marca un ritmo muy interesante, que ensalza cada paso, firme y seguro, de la modelo. 

Finalmente, una cuarta recomendación que no caduca y a la que le auguro larga vida. Se trata de la tienda Bureau Mad. Ocupa el número 8 de la calle San Pedro, donde anteriormente Nuria Quilis regentaba su particular universo llamado Passage Privé. 

Ahora es Candela Madaria quien habita el espacio y le ha devuelto la vida con botijos, platos y otros maravillosos ejemplos de alfarería de calidad. 



(Fotos CyC)

Sobre ella, hablaré largo y tendido, pronto, en El Hedonista. Pero vosotros no tardéis en descubrir su tienda y taller en el que diversos artesanos imparten talleres. Os encantará. ¡Ah, y abre los domingos por la mañana! 

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