lunes, 18 de julio de 2011

Sigue el verano

Olvidé otro aroma de mis veranos. No sé cómo pude hacerlo porque realmente es mi favorito. Se trata del aroma a mi infancia, a la ducha tras la jornada de playa en La Escala, Rosas, Cadaqués, San Martín de Ampurias... A sal, mar y recuerdos de la Costa Brava a eso me huele...


Como a otros veranos me lleva el Real Sitio de San Ildefonso. A los de aquella nobleza que eligió su frondosa vegetación como marco de sus retiros estivales. Volví el sábado, sola, y fue un absoluto placer.


Apagar la música al abandonar la carretera de La Coruña para escuchar otras voces -las de los insectos, los pájaros...- y en cada curva pensar en cuán sinuosa es, asimismo, la vida. Y qué siga siéndolo!!!


Llegué temprano y me adentré en los jardines. Una hora de lectura al sol: bálsamo para el alma. 


Pero si hubo algo que me acarició el cuerpo y el espíritu fueron las manos de Blanca, en el novísimo Spa del Hotel Isabel de Farnesio (Travesía de La Reina, 4. La Granja de San Ildefonso, Segovia. www.hotelisabeldefarnesio.com).


Este espacio, inaugurado hace tan sólo un par de meses, es uno de los pocos consagrados al Ayurveda. Y en dicha corriente médico-filosófica... me abandoné. 

No diré más porque no acostumbro a desvelar las sensaciones y porque, sobre todo, éstas suelen pertenecer a uno mismo. Solo diré que la escapada merece la pena, al igual que conocer a María, su propietaria, y a Blanca quien asegura que se trata “de un masaje sagrado. Incide en lo físico pero también en lo mental y emocional”.


Y yo conecté cada una de esas partes de mí, y seguí conectada en el spa, disfrutando de cada vaso de agua con limón que hidrató mi cuerpo, y también durante la vuelta a Madrid. A la realidad, sí, pero con una gran sonrisa.


El Escorial es otro lugar que asocio al verano. Aunque yo solía visitarlo en otros meses del año, geniales escapadas cualquier lunes, miércoles... ¡Y nunca he entrado en su monasterio! Pero la última vez, sí tuvo lugar una noche de verano y fue mágica. Textualmente, porque en el Croché Cafetín (San Lorenzo, 6. http://crochecafetin.com/) cenamos, tomamos bloody mary y asistimos a la magia de cerca de Rafael Benatar.

Guardo la baraja que él me regaló. Y el dos de corazones con la palabra 'calma' que otro mago me dio el pasado mes de noviembre. 

4 comentarios:

  1. oye, el finde nos vemos en otro lugar de nuestros veranos??? y buscaremos libélulas en el pantano...

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  2. ¡Hola guapa! ¡Precisamente estuve en La Granja el sábado y me hubiera encantado probar el spa de ese hotel! ¡Qué buena pinta! También para mí el after sun es un aroma de los veranos de mi infancia e incluso de ahora ;). ¡Un beso!

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  3. Qué casualidad, Susana! Podíamos haber tomado algo juntas, besito.

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