domingo, 27 de noviembre de 2011

Una tacita

De café. O de té. En este preciso instante me tele-transporto...

Y llego hasta italiana_madrid (Corredera Baja de San Pablo, 10). 



Porque está en una zona que me gusta, a medio camino de Femisa y de La Antigua, dos tiendas que me apasionan por su contenido y por la oportunidad de saludar a quienes las regentan: Bernardo, la primera, y Silvia, Vanesa y Lucía, la segunda.  


Porque tiene libros y aunque no los entienda, dado que no hablo italiano, me encantan las letras del idioma que sea.



Porque me tomaría un café rico y pensaría si regresar a casa caminando, sin prisa, o si dejarme caer por el Teatro Lara. Justo enfrente. 


(© Fotos italiana_madrid)


Pero quizá, volando por los tejados de Madrid podría llegar a otro lugar. ¿Será Vailima? Justo, de forma inesperada llegué hasta el número 54 de General Pardiñas (www.vailima.es).





Respiro profundo para apreciar aromas especiados, frutales, dulces... La selección de tés es ingente y el ambiente mágico.


(© Fotos Vailima)


Y ahora que ya tomé mi café y té, regreso a casa... Feliz tarde de domingo.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Navidad y esas cosas

Últimamente, cada vez que digo 'No me gusta la Navidad' creo que me engaño a mí misma. Debe ser un signo de rebeldía contra lo establecido, sin más. El caso es que en mi familia no celebramos estas fechas como suele hacerse. O no lo hacíamos hasta que llegaron ellos: Claudia, Diego y Álvaro, quien en apenas un mes vivirá sus primeras navidades con nosotros, en casa de los abuelos. Y he de confesar que con niños es genial. Ellos no saben de consumismo -todavía- y piden unos zapatos, un cuaderno para colorear y un coche azul teledirigido, sin marcas -todavía-.

Este blog trata de sensaciones amables así que no diré que no me gustan las luces como aquellas que adornan las principales vías de Madrid, ciudad que habito, y que en una ocasión casi provocaron un accidente. Ellas, sí, concretamente una, 'Canuto', que hizo que Óscar, mi amigo de 'batallas foteras', mirara más de la cuenta... y no precisamente al coche de delante. No diré tampoco que no entiendo por qué se inicia tan pronto el bombardeo comercial y el mundo sucumbe.

No. Diré, sin embargo, que trae iniciativas amables que llaman a ese sentimiento de solidaridad acentuado, por fortuna, en estas fechas y que tienen como fin recaudar fondos para los más desfavorecidos. Así que adelantándome yo también a esos días festivos, destaco el Mercadillo Solidario que, a favor de Médicos Sin Fronteras y el trabajo que realiza en Somalia, se celebra desde este viernes y hasta el domingo, 27 de noviembre.

La cita es en Ayre Gran Hotel Colón (Pez Volador, 1. Tel. 91 400 99 00. Madrid. www.ayrehoteles.com). Se trata de una oportunidad para adquirir complementos, artesanía para casa (precisamente, adelantándonos a los regalos que la mayoría intercambia), recibir reiki, aprender a elaborar sushi, disfrutar de un espectáculo de magia y mucho más... Como la ocasión de adquirir los bocados y refrescos que, de forma desinteresada, han donado empresas como Solobuey, Sushiwakka, Kocko, Viena La Baguette, The Water Company.

Esta vez, sí merece pensar en la compras navideñas...

domingo, 20 de noviembre de 2011

Días sabrosos

Confieso que casi todos mis días son sabrosos. Porque -generosamente- pongo sal y pimienta a cada minuto y porque adoro disfrutar de gestos tan cotidianos como comer, compartir un café con alguien especial, charlar, callejear.

Han sido dos días sabrosos que han sumado un fin de semana: DELICIOSO. Diré que el menú ha consistido en risas, gente que me importa cerca -muy cerca- y cositas ricas.

Como las que trajo hasta la mesa Pedro de Miguel, viejo conocido que ha tomado el timón del negocio familiar: Los Chanquetes (Moratín, 2). Con su simpatía habitual se gana al público de esta taberna como las de antes, ésas que a mí me gustan especialmente. Plagada de motivos taurinos, pintada en grana, es una barra en la que con el vermut de grifo, como cortesía, tapa de torreznos y plato de arroz con cangrejos.


En el salón. Más homenaje al albero y mesas apretadas que permiten envidiar lo del vecino: fabada humeante, frituras de las de siempre...

Y en mi mesa: boquerones en vinagre, chopitos, croquetas como las de rabo de toro (ummm...) y también deliciosa carne y un postre tan dulce como el pudin...




De aquí a Oíta (Hortaleza, 30) para charlar con Anabel de momentos vitales y luego caminar con el único rumbo del deleite visual. Tanto que la búsqueda de cosas bonitas me llevó hasta Isolée (Infantas, 19. www.isolee.es), La Antigua Shop (Pez, 2. http://laantiguadepez.blogspot.com/) y a Maggie (Conde Duque, 5). Creo que regresaré buscando un vestido como éste:


(© Fotos Maggie) 


Sábado, sabroso. Domingo de cocido de El Charolés (Floridablanca, 24). Sin ir hasta El Escorial (cachis...),  en casa, después de descongelarlo y realmente suculento. Brindando...



(© Fotos Cardamoyclavo) 


por los días de Sur, cálidos, alegres. Y los de otoño tan especiales como estos.

Puritita felicidad.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Sigo perdiéndome

Mis accesos escapistas continúan. Y sueño con días de lluvia y frío, que huelen a hierba mojada, a leña que arde en algún hogar.

Esta vez busco cobijo en lugares recónditos...


Campos de cereal y un desierto con apariencia lunar. Son las Bárdenas Reales, en Navarra, un paraje que emociona por su desnudez y la presencia de un campo de tiro en cuyo interior el ojo atisba los restos da aviones que ya no levantan el vuelo. Y en este sobrecogedor escenario, un hotel llamado Aire (Ctra. de Ejea, Km. 1,5. Tudela. Tel. 948 11 66 66. www.airedebardenas.com).

(© Foto Aire)
Su apariencia estética es rotunda. Tanto que ha sido merecedor de multitud de premios internacionales, pero el mayor obsequio lo reciben los clientes que reservan y contemplan las estrellas, dan la bienvenida a un nuevo día con un amanecer que enmudece y degustan el auténtico sabor de los cogollos, los ajetes o las alcachofas que se cultivan en la huerta del propio hotel.

Teruel despierta de su letargo. Si hay una comarca que está conquistando todas las miradas ésa es la de Matarraña. Allí dónde crecen un aromático té de roca y preciadas trufas negras, y se produce un codiciado aceite; allí donde los árboles colorean un acuarela cromática que, en estos días, conmueve al más insensible, se encuentra Consolación (Ctra. Nacional 232, Km. 9644652. Monroyo. Tel. 978 85 67 55, www.consolacion.com).



Fuera de convencionalismos e inesperado, procura ciertamente descanso, alivia la pena y cualquier aflicción del espíritu. Arquitectura sobresaliente, privacidad, naturaleza única… ni siquiera falta un gran restaurante en el que se paladea, cómo no, la esencia de la tierra.

(© Fotos Consolación)
Precisamente a orillas del río Matarraña, en el siglo XVIII fue construida una fábrica de papel ahora reconvertida en alojamiento de diseño. No es otro que La Fábrica de Solfa (Arrabal del Puente, 16. Beceite. Tel. 978 850 756, www.fabricadesolfa.com). 



(© Fotos Jordi Ferrer)
Tras sus paredes, el tiempo se detiene y quienes precisan dejar de pensar ya no tienen excusas. Toca disfrutar. 

Ojalá mis accesos fueran reales y no imaginarios.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Más pompas...

Dije que de pequeña lavaba mis manos en cualquier riachuelo con jabón de gitano. Pero este cotidiano objeto está relacionado, además, con mi infancia porque solía ser un regalo habitual. Sí, pañuelos de hilo y pastillas de jabón. 

Hoy, aunque cambian los tiempos a velocidad de vértigo, vuelven esos gestos que resultan, sencillamente, reconfortantes. Como dejar que el agua y el jabón envuelvan las manos de suavidad y aromas únicos. Tanto que, en la actualidad, se recupera la elaboración jabones de manera artesanal, con ingredientes naturales y presentados con un envoltorio de lujo.

Como Los jabones de mi mujer (www.losjabonesdemimujer.com),  Jabones Siracusa (www.jabonessiracusa.com), Tokyo Milk (www.tokyo-milk.com) o Claus Porto (www.clausporto.com). 

Ahora, mi casa, los cajones de mis armarios y mi piel huelen también a otros aromas. Son los de La gallina feliz (www.jaboneslagallinafeliz.com), proyecto de María Rosa Serra. 

Ella reside en Barcelona, pero los fines de semana se escapa y, a tan solo a unos kilómetros, se sumerge en su paraíso. Otros lo hacen en agua y sus delicados jabones. Y es que en su casa de campo, comenzó a fabricarlos para su uso personal y, hoy por hoy, los comercializa on line.

Utiliza aceites orgánicos, esencias, colorantes, hierbas y flores de cultivo ecológico. Por ejemplo, aceite de coco, oliva o germen de trigo; manteca de cacao, leche de cabra, agua de rosas… Ingredientes, en definitiva, que transmiten serenidad y bienestar.

(© Foto La gallina feliz)

En la Ciudad Condal hay una plaza de belleza y calma inusitadas. San Felipe Neri es su nombre y en el número uno, en una antigua imprenta, huele a jabón. Y está Eliana. Ella abandonó su Buenos Aires natal y como su abuelo, decidió dedicarse a mezclar ingredientes. 


Él fundó Hermanos Sabater (www.shnos.com.ar) en 1937 y, en la actualidad, cuenta además con sucursales en Grecia e Italia. 



La joven ha sumado a la calidad original una imagen atrevida y fascinante que traslada a pastillas clásicas y otras con formas de muñecos, cochecitos… o pétalos que se disuelven en las bañeras más relajantes.


(© Fotos Hnos. Sabater)

Precisamente Barcelona ha sido elegida por la casa israelí Sabon (Valencia, 206) para su desembarco en España. En Manhattan es visita obligada de celebrities y apasionados de su fórmula a partir de sales minerales del Mar Muerto. Si el contenido es excepcional, el continente es de cuento. De absoluto capricho.


Por último, Inés los elabora de arcilla verde, purificante; de romero y jojoba, el preferido por los chicos ya que su piel, antes y después del afeitado, queda tersa; y por supuesto, de rosa mosqueta, hidratación absoluta y un aroma maravilloso.



(© Fotos Jabones del Edén)

Su firma es Jabones del Edén (www.jabonesdeleden.com). Me apetece un baño calentito...

domingo, 6 de noviembre de 2011

De nuevo, bañeras

Siento frío. Y vuelvo a soñar con bañeras. No soy capaz de apartar esas fantasías de mi mente, a pesar de la única presencia de una ducha.

Lo soluciono con luz tenue de velas, Norah Jones de fondo y el aroma de Green & Spring, de venta en www.jcapotecari.com.

Inspirados en la campiña inglesa, están elaborados exclusivamente con hierbas y flores de las Islas británicas.


Así, algunos de los activos botánicos proceden de lavanda, manzanilla, romero, trébol rojo, flor de saúco, tomillo, rosa mosqueta...


Unidos al ingrediente principal: agua de los manantiales de Crowley Manor, apreciada por sus propiedades minerales y medicinales. Tres son las líneas: Relajante, Revitalizante y la llamada 'Indulgence', un singular capricho.

Y yo me quedo -casi eternamente- en la ducha...

miércoles, 2 de noviembre de 2011

No-cumpleaños

Me encanta cumplir años, pero no celebrarlo. Quizá porque hace demasiado tiempo que me encuentro físicamente lejos de quienes más quiero. Aunque tampoco me gustaba hacerlo cuando les tenía al lado.

Siendo niña, lo celebré tan sólo en una ocasión. Mi madre y la ATS del pueblo, Aurora, idearon mil y un sándwiches, medias lunas y otros bollos para deleitar a mis 'amiguitas' del cole. Ellas los masticaron, sí, pero no tragaron. Los convirtieron en bolas que, con gran disimulo, arrojaron bajo el mantel. Ese día decidí no volver a ser protagonista de ninguna cita, digamos, social.

Pero llegaron los 30. Y ésa sí fue una gran, gran fiesta. Siguieron sin estar mis padres ni hermanos, pero sí ese largo etcétera de personas geniales que una vez conocí en una facultad, en un trabajo o en un viaje. Vinieron y fue inolvidable. Tanto que me emocioné, repetí a los 31, pero fue un fracaso.

En unas horas, cumplo algunos años más. Y volveré a no celebrarlo. Pero ayer, tras salir de yoga, darme un pequeño golpe con el coche y pisar un blando excremento de perro, pensé: Quiero celebrar mi no-cumpleaños en Aranjuez. Así que con una de esas personas que una vez se cruzó en mi vida y sigue, Isabel, fuimos al restaurante homónimo de Rodrigo de la Calle (www.restaurantedelacalle.com).


Sin planes ni preaviso, fue un gran día. Cumplí el deseo de probar la cocina de quien por muchos es tildado como 'el chef de la gastrobotánica'.



Me maravilló el llamado caviar cítrico sobre una ostra excepcional y saber que flores de mi infancia, como la Sangre de Cristo, se comen.




Pero como suele ocurrir con la gastronomía, sin duda, lo mejor es tener la oportunidad de oler, saborear y emocionarse con los tomates aliñados y texturizados; la sopa de judías verdes con pulpo seco y a la brasa; el estofado negro de lentejas verdes con rizos de sepa y alioli de un cítrico tan exquisito como el yuzu... Y también esturión, arroz, dátiles, ruibarbo... 


(© Fotos Rodrigo de la Calle) 

Confirmé que sigue sin gustarme nada de nada el pichón. ¿Será porque de pequeña teníamos un palomar?

Todo esto, claro, sin un buen vino, las risas y confidencias que se sucedieron no hubiera sido mi no-cumpleaños favorito.