miércoles, 16 de noviembre de 2011

Sigo perdiéndome

Mis accesos escapistas continúan. Y sueño con días de lluvia y frío, que huelen a hierba mojada, a leña que arde en algún hogar.

Esta vez busco cobijo en lugares recónditos...


Campos de cereal y un desierto con apariencia lunar. Son las Bárdenas Reales, en Navarra, un paraje que emociona por su desnudez y la presencia de un campo de tiro en cuyo interior el ojo atisba los restos da aviones que ya no levantan el vuelo. Y en este sobrecogedor escenario, un hotel llamado Aire (Ctra. de Ejea, Km. 1,5. Tudela. Tel. 948 11 66 66. www.airedebardenas.com).

(© Foto Aire)
Su apariencia estética es rotunda. Tanto que ha sido merecedor de multitud de premios internacionales, pero el mayor obsequio lo reciben los clientes que reservan y contemplan las estrellas, dan la bienvenida a un nuevo día con un amanecer que enmudece y degustan el auténtico sabor de los cogollos, los ajetes o las alcachofas que se cultivan en la huerta del propio hotel.

Teruel despierta de su letargo. Si hay una comarca que está conquistando todas las miradas ésa es la de Matarraña. Allí dónde crecen un aromático té de roca y preciadas trufas negras, y se produce un codiciado aceite; allí donde los árboles colorean un acuarela cromática que, en estos días, conmueve al más insensible, se encuentra Consolación (Ctra. Nacional 232, Km. 9644652. Monroyo. Tel. 978 85 67 55, www.consolacion.com).



Fuera de convencionalismos e inesperado, procura ciertamente descanso, alivia la pena y cualquier aflicción del espíritu. Arquitectura sobresaliente, privacidad, naturaleza única… ni siquiera falta un gran restaurante en el que se paladea, cómo no, la esencia de la tierra.

(© Fotos Consolación)
Precisamente a orillas del río Matarraña, en el siglo XVIII fue construida una fábrica de papel ahora reconvertida en alojamiento de diseño. No es otro que La Fábrica de Solfa (Arrabal del Puente, 16. Beceite. Tel. 978 850 756, www.fabricadesolfa.com). 



(© Fotos Jordi Ferrer)
Tras sus paredes, el tiempo se detiene y quienes precisan dejar de pensar ya no tienen excusas. Toca disfrutar. 

Ojalá mis accesos fueran reales y no imaginarios.

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