miércoles, 7 de marzo de 2012

DisTinto, ciertamente

Su apellido es musical. Y su discurso, melódico.

Julio Arpa, como su restaurante, DisTinto (Prado, 2. Madrid), no es un tipo al uso. Romper esquemas es su vocación y hacerlo bien, la meta por la que trabaja día a día. Los resultados son evidentes, pese a todo, a la crisis, a los cambios de tendencias...

Le conocí hace más de dos años, en el barrio. En su primer local de la calle Cristóbal Bordiú. El verano pasado marcó mi número de teléfono y me anunció la mudanza a la ilustre zona de Las Letras.

No está en la cocina pero es el artífice de cada plato. También está detrás de cada vino que incorpora a la carta. Dueño de un saber cuasi enciclopédico, charlar con él sobre gastronomía, vinos, viajes culinarios y placeres sabrosos, supone, además, una fabulosa lección de experiencia.

Distintas son las sillas que componen la apariencia estética de su nuevo establecimiento.


Diferentes son las cocinas que propone. Peruana, mexicana, china...


Y por supuesto, española. Ahí quedan las patatas bravas, las croquetas tigre, las zamburiñas...


(© Fotos DisTinto)

Y mucho, mucho más. Pero todo marca la diferencia.

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