viernes, 31 de mayo de 2013

Desayunar una y otra vez

Me encanta desayunar y son tantas las nuevas pistas que no sé por dónde empezar. Pero no me gusta hacerlo cada día, adoro que sea fiesta y saborearlo con buena compañía. Por eso, sueño con que de nuevo sea sábado y domingo. 

Repetiré en Poncelet Cheese Bar (www.ponceletcheesebar.es) y La Granja Poncelet. Es decir, su nueva oferta para tomarse la primera comida del día con mucha calma. 




(© Fotos Poncelet Cheese Bar) 


Propone una amplia carta de lácteos, especialidad de la casa, quesos, yogures, batidos... Eso y también platitos calientes, bocados dulces, fruta. Es una gran pista para ir en familia, con niños a los que les gusta comer. O en un sábado perezoso, cuando se pide mesa todavía con las sábanas marcadas en el rostro. Es el plan perfecto... 

Una mañana, visité Campos de Retana, en el barrio de Salamanca, en Don Ramón de la Cruz, 40. Y volveré porque me gustaron sus mini cruasanes y notar el ajetreo de quienes entraban y se acercaban hasta el mostrador para adquirir bollería o se tomaban su tiempo junto a un buen café. 

Es un sitio coqueto y muy concurrido. Y quienes lo frecuentan parecen de la familia. Quizá porque sus propietarios son pura amabilidad y uno se siente como en casa.  

Casa Mono (www.casamonomadrid.com) es el lugar del que todo el mundo habla. Yo todavía no lo he visitado. Quizá probar sus desayunos sea un buen comienzo. 



(© Foto Casa Mono)

También suena, y mucho, Motha (www.motha.es) y yo sigo sin conocerlo. Esta semana le pongo remedio y de paso, me acerco hasta Passage Privé y saludo a Nuria. 

Como debería ponerle a la lista de lugares pendientes en Barcelona. Se está haciendo demasiado larga.

Regresaré a Cornelia & Co (www.corneliaandco.com) para que mi mirada repare en cada producto de las estanterías, desee llenar la cesta de la compra con todos y tenga tanto apetito que deguste, primero con voracidad y luego con calma, su brunch.



(© Foto Cornelia & Co)

En esta ciudad que se asoma al Mediterráneo, quizá me conceda un capricho. Será comenzar el día con un café y unas tostadas -con mucha mantequilla- frente al mar o en el interior del Hotel Mandarin Oriental (www.mandarinoriental.es). Espero que sea domingo y que pueda tomar su novísimo brunch. 


(© Foto Hotel Mandarin Oriental) 

Entonces, seré feliz porque una lista más de pendientes quedará a cero (o casi). Y será un placer empezarla de nuevo.

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