lunes, 23 de septiembre de 2013

Quiero vivir en Mahón

Viví en Zaragoza. En Madrid, Logroño y ahora en Pamplona. Pero hay un lugar en el que no me importaría nada pasar una temporada. Corta o larga, pero una temporada.

Es Menorca. Concretamente, Mahón. Me gusta. Su ritmo, su puerto, sus callejuelas, sus comercios. He regresado, otro mes de septiembre, apenas unos días pero los suficientes para tener la certeza de que en ella podría habitar. Y ser feliz.

Me asomé a una venta y dentro descubrí a Blanca; luego llegó Sandra. Era Casa Albertí (www.casaalberti.com).  



No es un hotel. Es una casa en la que te sientes parte de la familia. Ellas, que dieron un giro inesperado a sus vidas, te invitan a ascender por la fabulosa escalera, descubrir las habitaciones y luego, te entregan las llaves y te dicen: 'Disfruta'.

El desayuno perdura en la memoria, por mucho tiempo. Queso, tomate, frutos secos, mermeladas y esas galletas típicas de la isla com confitura de higo tras el agujerito...





Volví a Ses Forquilles (www.sesforquilles.com) y Raquel, con la misma simpatía que hace 365 días, exclamó: 'Ey, chicos, bienvenidos. Habéis vuelto'. A partir de ahí, comer, comer y seguir comiendo todas las cosas ricas de este genial restaurantito.

Continuar comiendo en el Mercado de Pescados en el que perduran algunos puestos y conviven con nuevas propuestas de tapeo. Si media España tiene mercados gourmet, Menorca no iba a ser menos.





Nos despedimos de la isla con un almuerzo relajado en la terraza de Binifadet (www.binifadet.com). Una bodega con buenos vinos, deliciosas mermeladas, un estupendo queso al vino y una carta de comida fácil, apetecible, irresistible. 




Esta vez, el azar también me guió hasta tiendas que llevan largo tiempo en la isla pero que para mí han supuesto la primera vez.

La Trastienda (www.latrastiendashop.com): con muebles, objetos y cosas bonitas. 




La Cerería (www.lacereriamenorca.com) o lo que es lo mismo: LA TIENDA. En mayúsculas.

Es un espacio blanco que inspira calma y que guarda moda, complementos y, por supuesto, velas. Es ese tipo de tienda de la que yo quiero todo. TODO. También unos calcetines calentitos en color amarillo.






(© Foto Cyc)

En el Mercado del Claustro del Carmen, pasé un ratito en Ca n'Aurèlia, esa charcutería delicada en la que comprar sobrasada y envidié a los clientes que pedían el bocadillo de media mañana: pan, aceite y fiambre. 

Y paré justo enfrente, en El Rincón del Picoteo, porque a él no le gustan las alcaparras pero yo no me puedo resistir. Aunque la maleta llegue oliendo a vinagre... 

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