lunes, 3 de marzo de 2014

En el Camino, de nuevo

Una vez escuché que hay personas que viven atrapadas en el Camino de Santiago. Creo que todavía no pertenezco a dicho género, pero, en breve, podría formar parte.

He caminado desde Villafranca Montes de Oca a Calzadilla de la Cueza. Es decir que he cruzado Burgos y Palencia, y he puesto un pie en León. El plan era llegar a Sahagún caminando, pero no pudo ser. 

Porque en este Camino he aprendido a abandonar cuando ya no depende de uno mismo. El viento que nos azotó desde Carrión de los Condes y, durante 17 kilómetros, fue insoportable. Su fuerza y el sonido, aullador, vencieron. Llegué a la desesperación, grité y caminé hacia atrás para que la mochila amortiguara tanto ruido. 

Ni la lluvia, ni el barro, ni el granizo, ni el frío... pudieron conmigo. El viento, sí. 

He sentido que soy muy afortunada porque mi vida es confortable. No tengo problemas para encender la calefacción de mi casa ya que puedo pagarla. No todo el mundo puede ni tiene una casa con calefacción. Lo digo porque he pasado mucho frío; he dormido en espacios helados y húmedos. Pero encontré cada noche una cama y eso fue un regalo, con calefacción o sin ella.

He confirmado que la diferencia la marcan las personas. Y que nosotros que somos hospitaleros debemos recibir a cada peregrino que cruza la puerta de Check In Rioja con una sonrisa cálida. 

Me he vuelto a emocionar -hasta las lágrimas- al despedirme de alguien a quien apenas he conocido y con el que apenas he cruzado unas frases. Decirle adiós al chico japonés me hizo volver a preguntarme:

¿Qué carajo hace este chico cruzando España a pie, solo y con este frío?

He necesitado silencio. Y lo he roto repitiendo mantras que me animaban a continuar.

He amado los macarrones y la sopa castellana por encima de todas las cosas. Eso y los bocadillos de chocolate.

He leído un libro maravilloso: La Isla. Sobre la muerte de un padre y los últimos días en compañía de su hijo. Me ha hecho pensar. Sentir alegría y pena al mismo tiempo.

Y lo mejor de caminar, una vez más, ha sido que he regresado con la certeza de que mientras tenga dos pies y una cabeza... Keep walking.


2 comentarios:

  1. Leyendo tus palabras prácticamente has conseguido hacer que de algunos pasos contigo en este tramo del camino que nos cuentas, así que sólo puedo agradecértelo, gracias. Un saludo.

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  2. Espero que hayas sentido la lluvia y el viento... el sonido, el silencio y que hayas degustado la sopa castellana!!!

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