martes, 1 de febrero de 2011

I love bikram

Pensé que nunca lo diría. Sufrir me sienta bien. ¿Contradictorio? No, bikram. 


Comencé a practicar hace un año en Bikram Yoga Center (Barquillo, 38. Madrid. www.bikramyogacenter.es) y, desde el primer momento, todo son beneficios. Si bien, el sufrimiento hace acto de presencia, cada día.



Primero, apenas unos minutos antes de comenzar la clase, pienso: ¿Por qué he venido? Me asalta el deseo de escapar, huir e irme por donde vine. 


A lo largo de los 90 minutos y, entre alguna que otra de las 26 posturas (asanas), vuelvo a pensar: Ni que me apasionara marearme... Pero, lo superan con creces buenísimas sensaciones.


Notar cómo mi cuerpo ha cambiado y se han perfilado músculos antes invisibles. 


Más fuerte, más flexible, así me siento.

Ser consciente de una mayor concentración, disciplina y equilibrio. 


Mi mente y cuerpo son más cómplices que nunca.

Superarme minuto a minuto de esos 90 que permanezco en la sala a 40º (o más grados). 

A veces, a medida que el sudor corre por mi cuerpo, incluso sentir frío, un auténtico placer...

Recuperar la energía tras posturas tan duras y al mismo tiempo tan gratas como:

 De pie, arco. Estimula el sistema cardiovascular y comprime la columna vertebral enviando sangre fresca a las vértebras.


Postura de equilibrio. Aumenta la circulación cardiovascular entre otros muchos beneficios. 
 Camello. Abre y fortalece la caja torácica, pulmones y sistema respiratorio, etc. Y es, sin dudarlo, mi postura favorita. Por la que creo voy a clase y supero el deseo de escapar y los mareos. Porque con ella me he emocionado y tenido sensaciones únicas.



(© Fotos BYC)


Pero hay más razones. 

Como estar en silencio y con la boca cerrada durante una hora y media (Sí, yo).

En silencio, eso sí, me repito algún que otro mantra.

Servirme de mi mirada y concentración en el espejo como armas anti rendición.

Y, lo mejor, salir de clase y seguir mi vida. Más ligera, en calma conmigo misma... 

Feliz.

Sin duda, I love bikram. En un ratito, me voy a clase. 

7 comentarios:

  1. Hace poco vi un reportaje en la televisión sobre esto. La verdad es que parecía muy fuerte. Bueno, por lo que veo, lo es. Pero es cierto que determinados sufrimientos corporales proporcionan después un placer inmenso y una sensación de bienestar que hace repetir.
    Ojalá pudiera probar yo también.
    Además, callarme a mi durante ese espacio de tiempo también tiene su mérito.
    Besitos sin gluten.

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  2. Yo trabajo muy cerca de tu centro de yoga y siempre he tenido curiosidad por probarlo, pero me parece muy duro, y si además te mareas... no sé yo...

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  3. Probadlo, yo acabo de llegar a casa... NUEVA!!! Pese a que hoy no ha sido uno de los mejores días de mi vida, estos 90 minutos me permiten tener otra perspectiva, relajar la mente que tan acelerada acostumbramos a tenerla. Ánimo!!!

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  4. comparto su espiritu y su dedicacion al bienestar del cuerpo y la mente, pero yo soy mas...bulgar, yo suelo correr unos 40 min diarios en cinta, y despues paso a hacer algunas maquinas para fortalecer espalda y torax, terminando con abdominales y dorsales. y como culmen, lo que me relaja y templa mis nervios, sauna, piscina y ducha.... que dura es la buena vida. le diria que me gustaria probar el "bikram", pero me conozco, desconfio de los monitores y de todo ser humano que hable mas que escuche, y evito las multitudes...ademas, dudo que a la tacita de plata, hayan llegado doctrinas marciales tan... ¿novedosas?.
    no obstante, mola y parece interesante.

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  5. Bueno, Barragán, cuando vuelvas a Madrid, pruebas!! besito,

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  6. La verdad es que hay centros en Madrid que lo practican y sigue siendo un gran desconocido... Pero a mi esas posturas y esas bocas cerradas... No sé,me va a costar

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  7. Anímate, María!! Te encantará y posiblemente te enganche.

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