miércoles, 16 de mayo de 2012

Slow

Si camináramos lentamente, llegaríamos más lejos.

Si charláramos, paladeáramos la comida y cada momento, también lentamente, todo sería mejor.

Pero resulta difícil, mucho más en un lugar como Madrid. Cuando llegué, no recuerdo quién, pero alguien me dijo: 'Te sorprenderá que la gente corra por el Metro. Sí, pero en dos días tú serás uno de ellos'. Cierto, poco después, perdí una sandalia en la escalera automática. La culpa fue mi velocidad.

Pese a que la vida, el entorno o el trabajo nos impongan un ritmo tan acelerado, es preciso detenerse, buscar silencio. Hacerlo es una cura y la recarga para seguir corriendo otra temporada más. Quizá sí, quizá no.

Slow Life House (Salustiano Olozaga, 11. www.slowlifehouse.com) invita a hacerlo con experiencias tan agradables como los tratamientos ayurveda de Sundari.

(© Foto Slow Life House)


El masaje Abhyanga, con aceite, rítmico y profundo, limpia la energía estancada y restaura el flujo. Cuerpo y alma se serenan. 

A continuación, el masaje sacrocraneal estabiliza el sistema nervioso, la mente y las emociones. Son ligeros toques, presiones y fricciones del cuero cabelludo. 

Por último, se estimulan los puntos Marma, en brazos y piernas, espalda, torso, abdomen, cuello, cabeza y rostro. Siete puntos que, según esta medicina milenaria, son la clave para sentir que todo, de nuevo, fluye en orden.

Pura armonía. 

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