lunes, 11 de enero de 2016

No soy la única que devora libros

Katixa me lleva ventaja. Ella sí que sí come, engulle, devora, e incluso, regurgita libros. Porque ama el poder de la palabras, la magia de la literatura, le roba minutos al reloj para seguir con su afición número uno: leer.

Aunque, según me confesó, en los últimos meses, se ha complicado el asunto dado que ha estado realmente ocupada con convertir su pasión en profesión. Katixa es, desde mediados de diciembre, librera.

Lo que comenzó como un blog, en 2009, se ha convertido, con mucho, muchísimo esfuerzo y una dosis de locura, en un negocio real. La librería homónima, Deborahlibros, en Pamplona, muy cerca de ese parque al que regreso con frecuencia, el de la Media Luna. 




Fue Pitxu, de mi querida Objetería Los Días Felices, quien, meses atrás, me habló de una futura tienda en la que comprar libros en inglés. Me olvidé del asunto hasta que una mañana de domingo y regresaba a casa después de correr y la vi. Volví, cómo no, cuando la persiana estuvo subida; entonces descubrí todo su encanto y a su dueña, Katixa.

En su blog, altamente recomendable, incluye únicamente libros que ha leído y terminado. Cuando no ha sido posible, en contadas ocasiones, lo confiesa y explica. La mayoría son volúmenes tomados de una biblioteca pública y en el caso de haber sido comprados, indica si la inversión está justificada. Es decir, ella avisa de la amortización. 




Y, claro, como a mí 'casi' no me gustan los libros, fue como si encontrara a mi alma gemela. Empezamos a hablar de nuestra carrera común, Filología Hispánica, hilvanamos obras y autores uno detrás de otro. Divagamos sobre la industria editorial, sobre la pizca de 'insensatez' que se precisa, hoy por hoy, para emprender y de mucho más.

También de mi amado ¡Continúa caminando!. Volví con un ejemplar bajo el brazo que ofrecí para que ella leyera y valorase para su recién bautizada sección 'Autoeditados'. Y ella, devoradora, no solo lo leyó sino que, además, me dedicó un bonito post




Esta librería es ecléctica, accesible e inesperada. Cuenta con libros selectos, raras perlas, ejemplares de segunda mano pero en perfecto estado, también, como apuntaba, en inglés. Apenas hay bestsellers en el sentido que generalmente le damos al término. La librería, digamos, es Katixa en estado puro. 

Saber que su impulsora regresa con frecuencia a Gabriel García Márquez es un buen aval de todo lo que esconde y promete esta nueva, pequeña y valiente librería de Pamplona. 

Pronto, además, iniciará actividades en torno a la literatura. De momento, se puede ir, echar un vistazo, conversar, tomar un buen café con galleta incluida y adquirir LIBRAZOS, así, en mayúsculas. 





Estoy segura de que la vida es una suma de encuentros, a veces, casuales y otras, irremediables. Que yo entrara y quedara fascinada con Deborahlibros ocurriría antes o después. Quizá porque yo, apenas hace cinco años, imaginé un salón de té, librería y tienda de objetos bellos en una ciudad pequeña y llamado como mi blog.

Así que siento envidia hacia Katixa. Envidia y admiración. ¡Keep walking!

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