jueves, 7 de enero de 2016

Ya no es Navidad

Oficialmente, hoy dejó de ser Navidad. No diré ¡Qué bien!, pero casi. Lo cierto es que percibo que, en estas fechas, el mundo se paraliza cada vez más. Me da la impresión de que la mayoría goza de vacaciones cuasi escolares. Y claro, yo, aunque no quiera, pero dado que casi nadie contesta a mis emails, pues me dejo contagiar por la inactividad... Así que hoy, que ya no es Navidad, me siento  lenta y vaga. Demasiado...

Oficialmente, hoy dejó de ser Navidad y ya no tenemos que comer como si fuera el fin del mundo. No voy a un gimnasio y dejé la piscina en noviembre, dadas mis nuevas y frecuentes alergias, pero estoy segura de que hoy será difícil encontrar un centímetro libre en el que sumergirse. Empieza la operación '¿PeroDiosquéhehecho?'. Paciencia, en unos días, volverá la normalidad y nadarán solo los habituales. 

Yo no he engordado ni un gramo. Y quien no me conozca, pensará: ¡Quizá sea delgada!. La respuesta es otra: No he comido mucho, cierto, pero es que hace tiempo que me instalé en mi peso máximo (8 kilos más que hace dos años) y de ahí no subo, pero tampoco bajo. 

Además, me parece obscena la manera en la que esta sociedad se relaciona con la comida. Y en Navidades... ¡más! Está muy bien celebrar, y debemos hacerlo porque la vida sin alegría no es vida, pero esa forma de comer aún cuando no tienes apetito, es amoral. 

Creo que le restamos placer y divertimento al hecho de compartir una mesa. Comemos, comemos y seguimos comiendo. Lo hacemos porque es Navidad aunque sepamos que luego nos sentiremos fatal, física y emocionalmente, ¡Ay, la culpa!, y tendremos que ponernos a raya o a régimen, que es lo mismo. 

Así que yo, que con frecuencia voy a contracorriente, introduje unos pequeños cambios en mi alimentación justo antes de las fiestas. El 15 de diciembre, comí mi última hamburguesa en Manchester. Y desde entonces, no he vuelto a probar la carne. 

No soy vegetariana, porque no renuncio al pescado, pero me he propuesto observar qué sucede en mi cuerpo si elimino algunos alimentos. Dado que las reacciones en mi piel no sucedían solo tras la piscina sino también después de las comidas, me he propuesto variar mi dieta. Sí, aunque las pruebas que me han realizado descarten cualquier tipo de alergia a alimentos, lo cierto es que mi organismo siente fuego con demasiado frecuencia.

He decidido no comer carne, de momento; no ha sido muy difícil porque mi tendencia natural es la fruta, la verdura y el pescado. Desde que le dí el último bocado a esa (buenísima) hamburguesa, lo cierto es me siento más ligera.

Quiero seguir disfrutando de la comida porque me apasiona y porque soy una glotona. Porque, además, es parte de mi trabajo. No pretendo convertirme en una defensora del tempeh, del seitán o del tofu, porque creo que tienen una pinta horrible y el sabor no lo es menos, pero, eso sí, voy a tomarme en serio mi alimentación. No es solo por los kilos de más, afortunadamente, debe ser la edad, he aprendido a conocerme un poco mejor y estoy en el camino de ser menos rígida conmigo misma. 

Para no aburrirme y limitarme a platos simples, he buscado documentación y, entre los libros clave, se encuentra el publicado por Virginia García y Lucía Martínez: Cocina vegana (Oberon). 




Desde hace un tiempo, leo el blog de Lucía Martínez, Dime qué comes, me gusta su estilo cercano. También he consultado, con frecuencia, la web de Virginia García, CreatiVegan. De modo que tener a ambas mujeres en este volumen, suponía una garantía. 

Recogen información que permite, efectivamente, dar el paso hacia una alimentación vegana. Porque hacerlo es más fácil de lo que parece. Las recetas son apetecibles y adecuadas para el día a día. No es preciso vaciar la despensa y hacerse con una nueva; podemos partir de los ingredientes que tenemos y apenas introducir algunos más. Aunque descubrir nuevos alimentos, en mi opinión, es atractivo y motivador. Atreverse con recetas desconocidas es, sin duda, un reto apetecible. 

Me gusta su libro aunque no pretenda convertirme en vegana, simplemente, cuidarme.

¡Bienvenido 2016, estoy segura de que vas a ser ligero en muchos sentidos!


2 comentarios:

  1. ¡Muchas gracias por la estupenda reseña María! espero que tu cambio de hábitos te ayude a sentirte bien y mejore tu problemilla. Un abrazo!

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