miércoles, 13 de junio de 2012

Creí amar el papel

Y lo amo. No concibo la vida sin libros; sin el olor a tinta, las hojas estropeadas y su tacto. Ahora creo, sin embargo, que las letras impresas deben buscar su sitio junto a las digitales. Éstas, sí o sí, tienen las de ganar y alzarse con la hegemonía, así que lo mejor será una convivencia amable.

Sigo comprándolos. No puedo resistirme; pero en las estantería de casa hace tiempo que dejaron de tener espacio y descansar cómodamente. Tuvieron que mudarse a otros lugares. Y yo les echo de menos.

Por eso, por cuestiones de espacio y economía en todos los sentidos, creo firmemente en un proyecto como Diamond Bird, tan elegante como su impulsora, Rocío Álvarez Albizuri (www.rocioalvarezalbizuri.com).

Ella, que una vez me envió de forma espontánea su poemario -tradicional, bellísimo, conmovedor y realmente especial-, El Pájaro Diamante, hace apenas unos días me ha remitido a ésta su nueva obra: interactiva, audaz y concebida para iPad.


Ella, que comienza a intimar con el dispositivo electrónico, ha estado apoyada por la editorial Ubicuo Studio. Diamond Bird demuestra que la poesía tiene posibilidades insospechadas. 

Y sus versos se leen (en diversos idiomas), escuchan en la voz de esta joven y sensible escritora, e incluso, visualizan a través de ilustraciones pero también vídeos de una factura estética impecable. 



(© Fotos Rocío Álvarez)

Creo que encontré un amante y seré infiel, tarde o temprano, al papel.

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